Viernes 29 de julio de 2005


La ex secretaria que ha cercado al Gobierno brasileño quiere posar desnuda para el Playboy

Las denuncias atraviesan el escudo de Lula

Por G. V.

Las denuncias de corrupción han alcanzado al presidente Lula, algo que no ha gustado nada a los mercados brasileños, que esta semana se han mostrado volátiles obligando incluso al Tesoro del país a pensárselo dos veces antes de realizar una colocación de títulos. La crisis está afectando a todo el espectro parlamentario y también ha contribuido a despertar alguna que otra conciencia política, como la de la ex secretaria que se encargó de destapar la trama de sobornos en el seno del Gobierno: Fernanda Somaggio quiere posar desnuda para el Playboy para financiar su campaña de diputada.

El publicista Marcos Valerio, el supuesto intermediario entre el Partido de los Trabajadores (PT) y los diputados a los que se pagó en efectivo por su apoyo al Gobierno en la Cámara baja, está malhumorado tras haberse convertido en el epicentro de toda la trama de corrupción. Hasta ahora, tanto Valerio como el resto de sospechosos habían mantenido a Lula al margen de todo este embrollo. Pero las cosas han cambiado.

El pasado fin de semana, el publicista amenazó con destapar las conexiones del presidente con los escándalos de corrupción: "Avísenle al barbudo que tengo munición contra él". Esta habría sido la advertencia literal de Valerio contra el mandatario publicada en la revista Veja. Las insinuaciones de Valerio no han tenido ningún efecto en la comisión parlamentaria (CPI) que investiga los hechos. Esta semana, los diputados de la CPI solicitaron el encarcelamiento preventivo del publicista y el embargo de todos sus bienes. Es la primera vez desde que se inició la crisis (hace unos dos meses) que se pide la cárcel para alguno de los implicados.

Amenazas. En cualquier caso, e independientemente de las amenazas, las cosas se están complicando para el presidente. La CPI que investiga los escándalos está a la espera de encontrar los documentos que prueben dos denuncias relacionadas con Lula. La primera hace referencia a una deuda que tenía el mandatario con el PT de unos 30.000 reales (10.103 euros) y que canceló mediante un depósito de una sola vez cuando accedió a la Presidencia y se sospecha que ese dinero salió de una cuenta de Marcos Valerio.

La segunda denuncia está relacionada con otro publicista, Duda Mendonça, que realizó la campaña que llevó a Lula a la Presidencia. Según algunas denuncias, se pagó a Mendonça 500.000 reales (168.388 euros) con dinero no declarado del PT.

Esta semana, además, también se ha conocido que los prestamos concedidos al PT con el aval de Marcos Valerio sirvieron para sufragar los gastos de la ceremonia de toma de poder de Lula en 2003. La información fue publicada por el diario Folha de Sao Paulo y la fuente es el ex tesorero del PT Delubio Soares, quien habría revelado la información en una declaración reservada realizada hace unos días ante el fiscal general, Antonio Fernando de Souza.

La gravedad de la crisis política ha animado al presidente del Tribunal Supremo Federal, Nelson Jobim, a iniciar una serie de contactos con los líderes políticos para intercambiar opiniones sobre lo que está ocurriendo. Según la prensa local, Jobim advirtió que una interrupción del mandato de Lula provocaría una radicalización política en la sociedad debido a la elevada popularidad de la que goza el presidente a pesar de la crisis. Este magistrado afirma que la gobernabilidad, quedaría entonces comprometida durante mucho tiempo. En estos momentos, según una encuesta publicada por Datafolha, el 65% de los brasileños apoyaría la reelección de Lula.

Volatilidad. La posible implicación directa del presidente brasileño en los casos de corrupción sentó muy mal a los mercados financieros el lunes. El real se llegó a depreciar más de un 1,5% y el índice bursátil Ibovespa perdió ese día un 3%. La volatilidad obligó al día siguiente al Tesoro brasileño a realizar una subasta de bonos por un monto inferior al esperado. 

Brasil colocó 2.250 millones de reales (767 millones de euros) en Letras del Tesoro Nacional (LTN). Esta cifra contrasta con la subasta de 5.750 millones de reales (1.959 millones de euros) de la semana anterior, los 8.500 millones (2.897 millones de euros) de una semana antes o los 10.000 millones (3.408 millones de euros) de principios de mes.

Según asegura la agencia Bloomberg, citando fuentes del Tesoro, el volumen se redujo debido a la volatilidad del mercado en los últimos días. Cuando las cosas estén más tranquilas en los mercados de divisas volverá a haber licitaciones, subastas que tienen como objetivo recaudar dinero para cumplir con las obligaciones financieras que tiene que afrontar la Administración brasileña en los próximos cinco meses.

Después de los primeros días de nervios, la calma volvió a los mercados a partir del miércoles. El índice Ibovespa acabó la semana con una subida de casi el 1% y el real se revalorizó frente al dólar un 3,2%. Quizá a los inversores les tranquilizó las palabras de Lula sobre la situación económica.

Populismo. Ante el agravamiento de la crisis política, los partidos de la oposición comenzaron a principios de semana una campaña para denunciar un presunto giro populista de Lula. A juicio de estos diputados, el presidente habría optado por acercarse a los movimientos sociales y a los sindicatos como fórmula para encontrar apoyos en medio de esta crisis, una actitud que podría desembocar en una relajación de la política fiscal.

Sin embargo, ayer mismo, Lula advirtió en unas declaraciones realizadas durante su visita a una refinería de Petrobras que hay que tener cuidado con las variables macroeconómicas, palabras que muestran que la intención del presidente no parece ser descuidar la gestión de la economía que, según Lula, todavía es vulnerable y arrastra serios problemas. Dificultades que han comenzado a incorporarse a las previsiones oficiales. Esta semana, el Gobierno brasileño tuvo que reducir las previsiones de crecimiento económico para este año desde el 4% hasta el 3,4% ante las muestras de desaceleración.

No obstante, y a pesar del poco optimismo que generan estos datos y de la sensibilidad que han mostrado últimamente los mercados financieros, los inversores extranjeros no han fallado a Lula, al menos de momento. En junio, la inversión extranjera directa (IED) sumó 1.328 millones de dólares (1.100 millones de euros), lo que supone un incremento del 86% respecto al mes anterior, según datos divulgados por el Banco Central del país (BC).

Playboy. En medio de tanto escándalo político y tanto ajetreo económico, también se producen noticias agradables. Es probable que dentro de poco haya una diputada más en el Congreso, y honrada. Su nombre, Fernanda Somaggio, más conocida como la ex secretaria de Marcos Valerio, la persona que comenzó a destapar la trama de corrupción.

Somaggio ha anunciado su deseo de posar desnuda para la edición brasileña del Playboy a cambio de 830.000 dólares (683.859 euros). Un dinero que quiere destinar a financiar su campaña para presentarse a diputada con el lema 'Antes desnuda que corrupta'. Todavía no se sabe si la oferta de la ex secretaria ha sido aceptada.

La situación política del país es en estos momentos un caos. Pero Lula no pierde la esperanza. En unas declaraciones realizadas esta semana, el mandatario brasileño destacó que todavía quedan unos meses para gobernar el país y aseguró que espera poder, al final, comparar su Administración con las anteriores. Para bien o para mal, eso tampoco se conoce todavía.

 
   

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