Viernes 29 de julio de 2005


Suben los tipos de interés de los créditos con aval inmobiliario en EEUU

Golpe al consumo

Por Peter Kent

Los tipos de interés ligados a los créditos con aval inmobiliario suben por fin en EEUU, aunque quizá el ritmo establecido no sea precisamente el que le hubiera gustado a Alan Greenspan. Aún así, los consumidores van a empezar a notar una cierta disminución de su capacidad de gasto.

La modalidad más cara, conocida como home equity loan, un préstamo simple a interés fijo que cubre parte del valor de la casa del prestatario, se ha situado esta semana en el 7,13%, truncando una tendencia bajista que se había extendido durante dos meses en los que el tipo de interés asociado al producto oscilaba entre el 6,95% y el 7%.

Algo más baratas, pero batiendo records temporales se sitúan las líneas de crédito a interés variable que se pueden contratar ahora al 6,53%, el tipo de interés más alto que se recuerda desde septiembre de 2001. Otros records menores se concentran en las ampliaciones hipotecarias o nuevos créditos que refinancian los ya existentes.

Las ampliaciones a un año incluyen unos intereses del 4,42%, los más altos desde agosto de 2002. Sin embargo, se trata de una modalidad poco usada, sobre todo porque existen otros plazos donde las condiciones mejoran cada semana.

Especialmente en el treinta años, el considerado como referencia para el mercado hipotecario estadounidense. Si se opta por esta posibilidad las refinanciaciones, que permiten tomar una parte de la ampliación en efectivo, soportan un tipo de interés del 5,73%.

El mismo que los créditos hipotecarios nuevos a ese plazo. Y una cifra inferior al 5,98% de hace sólo un año.

Estas cifras, más la presunta seguridad que siempre tienen los avales inmobiliarios, son probablemente las culpables de que, en el momento actual, la cartera crediticia de la banca comercial del país norteamericano se componga en un 54,4% de préstamos incluidos en estas modalidades.

Una situación que no se daba desde 1946, el año siguiente a la finalización de la II Guerra Mundial. Una situación inquietante que puede ser verdaderamente dañina para las entidades financieras del país si estalla finalmente la burbuja inmobiliaria que padecen algunos estados de la Unión.

Más aún cuando las cifras correspondientes a la tasa de ahorro de los estadounidenses se encuentran por debajo del 2%, guarismo inusual incluso para un país donde ahorrar no ha sido nunca una de las bases del crecimiento económico basado, sobre todo, en el consumo.

Claro que los datos macroeconómicos estadounidenses tienen, a veces características peculiares. Según las últimas cifras oficiales, por término medio, los estadounidenses sólo emplearían el 13,8% de sus ingresos mensuales en pagar la deuda acumulada por sus diferentes préstamos, tarjetas de crédito incluidas, mucho menos que el 35% que emplean los ciudadanos de la Unión Europea.

Lo malo es que el dato estadounidense tiene truco porque no considera el total de la deuda viva acumulada. Sólo lo correspondiente a los nuevos préstamos, ampliaciones y refinanciaciones contratados cada año.

 

  

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