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Viernes
29 de julio de 2005
Los
sindicatos y más de 800 organizaciones de Costa Rica luchan
para fomentar el rechazo a la aprobación del Cafta
Una
lejana ratificación
Por
Víctor M. López
El
sector sindical de Costa Rica se ha convertido en uno de los obstáculos
más infranqueables para la ratificación en la Asamblea
Legislativa del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica
y EEUU (Cafta en sus siglas en inglés). Junto a más
de 800 organizaciones de todo tipo (estudiantiles, mujeres, ecologistas,
etc...), unificadas bajo el movimiento Comisión Nacional
de Enlace realizan campañas informativas para concienciar
a los costarricenses de los efectos negativos del pacto. Su mensaje
expone que el Tratado privatizará servicios básicos
como el agua, los seguros y las telecomunicaciones, que deben ser
dirigidos por el Estado.
Sin
embargo, tanto el Partido de Liberación Nacional (PLN), dirigido
por Oscar Arias, actual candidato a la Presidencia, como el Partido
de Unidad Social Cristiana (PUSC) del presidente de la República,
Abel Pacheco ,máximo defensor del Cafta, argumentaron que
aunque algunos sectores se puedan ver perjudicados, la ratificación
del pacto permitirá la apertura al capital privado que es
necesaria para la renovación de infraestructuras y generará
trabajo. Además, fomentará la integración en
un gran bloque comercial en el continente americano. Pero parece
ser que las ideas de Arias no agradan a los estudiantes, por ejemplo,
que hace dos semanas le abuchearon en la Universidad de Costa Rica,
cuando pretendía participar en el programa "Economía
y Sociedad", transmitido por la televisión universitaria.
Los
informes de la Asociación Nacional de Empleados Públicos
y Privados contradicen las afirmaciones del diputado del PLN y aseguran
que el sector más afectado de Costa Rica serán la
agricultura, que podría perder 100.000 empleos.
La
aprobación del Cafta por la Cámara Legislativa en
EEUU el pasado jueves ha hecho aumentar las presiones en Costa Rica
de los que están a favor y en contra del tratado. El director
de la Comisión Nacional de Enlace, Fabio Chávez, amenazó
con convocar una huela nuna vista si el pacto llega al Congreso.
Por su parte, la agrupación "Por Costa Rica", liderada
por el ex ministro de Comercio Alberto Trejos, opina que el tiempo
corre ya en contra de los costarricenses y ha solicitado al presidente
Abel Pacheco que envíe el TLC a la Asamblea Legislativa para
su aprobación.
Todas
estas discusiones sobre el Cafta están afectando a la opinión
que los ciudadanos de Costa Rica tienen sobre el tratado. Los últimos
sondeos, realizados por la empresa Unimer, indican que el 51% de
los costarricenses rechaza la aprobación del pacto, casi
un 28% menos que el año pasado. Sin embargo, su opinión
no tiene peso político a no ser que se realice un referéndum,
opción que, según las encuestas de la Universidad
de Costa Rica, pide un 68,9% de los ciudadanos. Pero la legislación
de la República no contempla la figura de la consulta popular,
aunque el Congreso analiza un proyecto que pretende abrir esta posibilidad.
Las
telecomunicaciones, en peligro. Expertos en telecomunicaciones
advierten que este sector sería el más perjudicado
de aprobarse el TLC. Según explicó el director de
la Unidad Sindical de Trabajadores de Costa Rica, Denís Cabeza,
actualmente el 94% de la población tiene líneas telefónicas
cuyo servicio es proporcionado en monopolio por el Instituto Costarricense
de Electricidad (ICE) que además ofrece electricidad al 97%
del país.
Costa Rica posee
la tarifa más baja en telefonía del continente americano,
cuyo minuto cuesta seís centavos de dólar, mientras
que en Nicaragua, por ejemplo, tiene un precio de 20 centavos. El
ingeniero en telecomunicaciones Gerardo Fumero, quien durante los
últimos meses ha escrito informes sobre la viabilidad del
TLC, expone que, de permitir la participación de empresas
estadounidenses en el sector, las tarifas podrían aumentar
en un 300%.
Pero no todos
los expertos comparten estas mismas opiniones y algunos consideran
que el ICE no tiene los recursos ni la tecnología suficiente
para continuar desarrollándose y tendría que endeudarse,
tal como se explica en una editorial del periódico costarricense
La Nación. Además, nueve de cada diez ciudadanos
respaldan estas consideraciones y creen que son necesarias las inversiones
extranjeras para que el país sea competitivo en el mundo.
EEUU, que sigue
de cerca la polémica en el ámbito de las comunicaciones,
ha mostrado su preocupación. Rober Zoellick, el antiguo subsecretario
comercial de este país, advirtió a las autoridades
nacionales de Costa Rica que podría ser excluida del TLC
si el sector de las telecomunicaciones queda fuera de la negociación.
Sin
fecha de ratificación. En la agenda de Costa Rica
todavía no está marcada la fecha de la ratificación
del Cafta. El presidente de la República, Abel Pacheco, manifestó
que no llevará el tratado ante la Asamblea Legislativa si
no se aprueba antes la reforma del Plan Fiscal presentada por el
Gobierno cuyo objetivo principal es reducir los procesos de inflación
que vive la República. Sin embargo, los efectos que se producirían
al aplicar los ejes principales del proyecto, basados en el aumento
del gravamen sobre algunos servicios como la sanidad o la educación
y la modificación del impuesto sobre la renta, no son aceptados
por todos los diputados del Congreso.
Para calmar
el revuelo en su país, Pacheco ha depositado su confianza
en una comisión de cinco miembros destacados de la sociedad
con el objetivo de conseguir un dictamen que evalúe las consecuencias
del Tratado y que conveza a la población de los efectos positivos
del TLC.
Los integrantes
de esta comisión son: el astronauta costarricense Franklin
Chang; el presidente del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio),
Rodrigo Gámez; el ex rector de la estatal Universidad de
Costa Rica Gabriel Macaya; el abogado y diplomático Álvar
Antillón, experto en tratados internacionales, y el sacerdote
Guido Villalta, vicario de la pastoral social de la arquidiócesis
de San José, como representante de la Iglesia católica.
Estos `elegidos´tendrán un plazo de dos meses para
emitir una recomendación, que no tendrá un efecto
vinculante en la resolución final tomada por Pacheco.
Sin embargo,
fuentes diplomáticas de la Embajada de España en Costa
Rica remarcaron
a Americaeconómica.com la neutralidad de los cinco
notables. Fumero, que no duda de la honorabilidad y experiencia
de los miembros, ha reconocido que "no son del todo imparciales"
y que están ligados determinados intereses comerciales.
Costa Rica,
junto a Nicaragua y la República Dominicana deben ratificar
todavía el tratado que ya ha sido aceptado por EEUU, El Salvador,
Guatemala y Honduras. El Cafta fue firmado por estos siete países
en mayo de 2004, pero para su entrada en vigor es necesario la luz
verde de los respectivos parlamentos.
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