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Jueves 11 de agosto
de 2005 El canciller
chileno enfría las expectativas El ministro de Exteriores de Chile, Ignacio Walker, ha explicado que si bien su país no se opondrá a incluir la demanda boliviana de reintegración marítima como tema principal del "Plan de Acción", suscrito con Bolivia para analizar las relaciones bilaterales, mantendrá la negativa adoptada el pasado mes de octubre de conceder a una salida al mar a su vecino a cambio de hidrocarburos. Estas declaraciones se producen después de que el canciller boliviano, Armando Loaiza, anunciase esperanzado que el Gobierno de Chile había aceptado estudiar la cuestión como uno de los principales temas del programa. Sin embargo, la Administración chilena ha ratificado desde Santiago su posición inamovible y ha insistido en que primero deben reabrirse las relaciones diplomáticas que se rompieron en marzo de 1978 con el Gobierno dictatorial de Bolivia de Hugo Banzer Suárez, cuando fracasó otro intento de una salida al mar para este país. En 1904, Bolivia y Chile firmaron el polémico Tratado de Paz y Amistad, que reguló el fin de la Guerra del Pacífico que enfrentó a ambos países y por el que se establecían definitivamente las fronteras entre las dos naciones. Los bolivianos perdían con ello una salida soberana de 400 kilómetros al Océano Pacífico. Ambos países han mantenido esta semana un encuentro de dos días en Lima (Perú) para reforzar las relaciones comerciales que mantienen los dos gobiernos en base al Acuerdo de Compensación Económica suscrito en 1993. Los cancilleres conformaron el programa "Plan de Acción" con el objetivo de discutir temas orientados a la integración fronteriza y la cooperación económica, así como planes conjuntos en seguridad, defensa y educación.
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