Viernes 5 de agosto de 2005


El clima electoral se instala en Argentina

Los peronistas, otra vez divididos

Por Americaeconomica.com

A sólo dos meses de las próximas elecciones generales en Argentina, los candidatos ponen en marcha sus últimas estrategias para conseguir la victoria. La más sorprendente se ha anunciado esta semana. Los ex presidentes Carlos Menem y Eduardo Duhalde han vuelto a reunirse tras años de alejamiento para derrotar a los candidatos del actual mandatario del país, Néstor Kirchner. Un pacto que, según Kirchner, es su última esperanza para "sobrevivir" en el escenario político.

La nueva alianza no ha llamado la atención por la repercusión que podría tener entre los electores. La gran novedad es que Menem y Duhalde vuelvan a trabajar juntos después de haber protagonizado una etapa como enemigos. Con la reconciliación, los dos "viejos políticos" se han propuesto un objetivo muy ambicioso: ganar a Kirchner, que en estos momentos cuenta con un 80% de popularidad.

El propósito de estos dos "viejos compañeros" parece no preocupar mucho al presidente argentino. Kirchner ha quitado relevancia a lo que se supone que es un ataque y ha interpretado la unión como el último intento de los que no tienen ninguna posibilidad para vencer en las urnas.

Sin embargo, Kirchner ha lanzado una advertencia a los votantes y les ha recordado que la experiencia de Menem y Duhalde en el Gobierno se caracterizó por sus polémicas gestiones. Una clara recomendación para que no confíen en ellos.

Lo que sí es cierto es que los dos ex mandatarios consideran que de manera independiente tienen pocas opciones para conseguir buenos resultados. Razón por la cual han decidido reconciliarse y convertirse en aliados. Una estrategia que se limita al respaldo mutuo, pero en la que confían para derrotar a Kirchner.

Lo que se prevé para el próximo 23 de octubre es una verdadera lucha entre las distintas ramas del peronismo. Un ejemplo de ello sería el último enfrentamiento directo entre Kirchner y Duhalde, que han colocado como número uno de sus listas de candidatos a sus respectivas esposas, Cristina Fernández y Hilda González. Pero la batalla electoral sólo se concentra en los nombres de los aspirantes, porque de momento nadie ha presentado ningún programa político diferenciado.

Cada uno de los líderes del partido justicialista presentará a sus propios políticos. También lo harán Menem y Duhalde, que limitan su acuerdo a un mutuo apoyo. Un hecho que resulta muy curioso después de los avatares que han compartido.

Historia de una reconciliación. En 1989, Menem comenzó sus diez años de presidente acompañado en la Vicepresidencia por Duhalde, que esperaba el paso del primer sexenio para convertirse en el nuevo jefe de Estado.

Unas expectativas que no se consumaron. Menem no cumplió con su palabra y no apoyó el ascenso de Duhalde. En cambio, Menem sí consiguió su reelección. Entones, Duhalde comenzó en solitario su carrera política como gobernador de Buenos Aires.

El siguiente episodio fue en 2003, cuando tras la renuncia de Fernando de la Rúa, Duhalde ocupó la Presidencia del país. Ese mismo año, Menem intentó de nuevo ser elegido presidente, pero Duhalde respondió a la traición de su antiguo compañero y apoyó a Kirchner, quien se convirtió en el nuevo jefe de Estado.

Ahora vuelven a estar juntos en contra del actual presidente argentino. Y en este enredo aprovechan cualquier oportunidad para ganar terreno al actual presidente. El nuevo filón que han encontrado podría complicar mucho el futuro político de Kirchner.

Complicaciones para Kirchner. El mandatario y sus partidarios afrontan las acusaciones de la pérdida de cerca de 500 millones de dólares (410 millones de euros) de los fondos que en 1993 el Estado de Santa Cruz decidió ingresar en cuentas de paraísos fiscales.

Kirchner ha asegurado que cuando él era gobernador de la provincia de Santa Cruz actuó con total transparencia y además ha apoyado plenamente al actual gobernador de este Estado, Sergio Acevedo, que ha firmado un decreto para la repatriación de ese dinero. Una decisión que demuestra la confianza del Gobierno local en el sistema financiero de la provincia.

Sin embargo, los críticos, entre los que destaca López Murphy, un ex ministro de Hacienda del Gobierno del ex radical Fernando de la Rúa y que ahora defiende una opción política propia alejada del justicialismo y de los radicales, continúan asediando a Kirchner e insisten en que el dinero que tendría que repatriarse ascendería al menos a 1.000 millones de dólares (820 millones de euros) y no los 500 millones de dólares (410 millones de euros) que ha anunciado Acevedo.

Esta disputa electoral tiene sus raíces en el año 1993. Entonces Kirchner era el gobernador de Santa Cruz y recibió del Estado central 600 millones de dólares (492 millones de euros). De ese total, 500 millones de dólares se colocaron en cuentas de dos bancos, el suizo Credit Suisse y el la filial luxemburguesa del Morgan Stanley. Con el resto, se compraron acciones de la petrolera estatal, YPF.

Cuando la petrolera española Repsol compró YPF, el Gobierno de Santa Cruz, al igual que los demás accionistas, vendió sus acciones y obtuvo una plusvalía. Las nuevas cuentas pueden verse en los libros administrativos de Santa Cruz.

Los críticos están de acuerdo con estas plusvalías y con el destino que han tenido. Pero hay otras dudas. López Murphy considera que los fondos depositados en las cuentas secretas del Credit Suisse y del Morgan Stanley, tras los 12 años transcurridos y a los tipos de interés que estas entidades suelen pagar, deberían superar con creces los 500 millones de dólares (410 millones de euros) que se van a repatriar ahora. Según sus cálculos, esa cifra debería ser el doble.

Ante esa acusación, tanto el gobernador Acevedo como Kirchner insisten en que todos los extractos de las cuentas han sido publicados año tras año con total transparencia.

   

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