Viernes, 5 de agosto de 2005

Profesor Dan Zaslavsky, del Instituto de Tecnología de Israel

“Los gobiernos son los responsables de impulsar el cambio hacia las energías renovables”

Este científico israelita defiende la necesidad de que el mundo se decante definitivamente por las energías renovables y deje de lado las fuentes energéticas tradicionales. Y Zaslavsky no sólo usa la retórica, sino que también pone de su parte: el profesor ha creado una tecnología que aprovecha el aire seco y caliente y el agua de mar, una combinación que existe en muchas partes del planeta, para generar electricidad mediante una elevada torre de energía.

Por Miguel Humanes

- Usted sostiene que la responsabilidad de que no se produzca un verdadero cambio hacia fuentes de energía como la solar (y abandonar la dependencia del petróleo y gas) es de los líderes políticos. ¿Por qué?

- No se puede esperar que las empresas privadas asuman proyectos de energías renovables porque conllevan múltiples riesgos. Hay incertidumbres tecnológicas, económicas e incluso políticas. Fíjese, le voy a poner un ejemplo: antes del año 2000 las autoridades mexicanas habían aprobado un proyecto de infraestructuras (una planta de desalinización) que se canceló antes de llevarse a cabo porque cambió el Gobierno. Los riesgos son elevados y además las compañías privadas deben ofrecer a sus accionistas rentabilidad en el corto plazo y ese no es el caso de los proyectos de los que estamos hablando. Realmente son los gobiernos los que tienen que impulsar este cambio. Yo suelo utilizar una metáfora para explicar la necesidad de cambiar las fuentes tradicionales de energía: ¿Por qué los cavernícolas abandonaron la Edad de Piedra? ¿Por qué se quedaron sin piedras? Creo que no hay que esperar a quedarnos sin petróleo o sin gas para cambiar el actual modelo energético.


- Tampoco le parece muy acertado que los países predeterminen una distribución de las fuentes energéticas: un porcentaje para las energías convencionales, otro para la solar, otro para la eólica... ¿qué falla en esta estrategia?

- Ese sistema de reparto es muy común, en términos anglosajones se denomina Renewal Portfolio Standard (RPS) y muchos países lo adoptan para repartir el suministro de energía entre las distintas fuentes. Y yo me pregunto, ¿cómo se pueden predeterminar esos porcentajes? Eso es una competencia del mercado, que es el que debe determinar qué energía es la más apropiada para cada área geográfica determinada. Yo puedo, como investigador, realizar un estudio y llegar a la conclusión de que en un país concreto la energía eólica debe suponer el 10% del total. Y los políticos de ese país pueden estar diciendo que ese porcentaje debe ser del 3%. ¿Cuáles son las razones técnicas que explican ese 3%? Hay que dejar al mercado que decida. Los gobiernos están determinando quién gana y quién pierden el mercado de la tecnología de las energías renovables. No quiero ser pretencioso, pero le voy a poner otro ejemplo: mi torre de energía solar puede suministrar el 100% de las necesidades energéticas de más de 40 países.


-¿Qué propone usted al respecto?

- Mi punto de vista es que cada país debe realizar estudios independientes de factibilidad en vez de definir una estimación predeterminada (y política) que no tenga en cuenta los aspectos técnicos. En el caso de que un país decida utilizar mi torre de energía, habría que elaborar un estudio de viabilidad que defina exactamente el coste y el beneficio de la venta de esa electricidad y ver qué puede hacer ese país con mi tecnología.


- ¿Qué más nos puede contar de su proyecto de torre de energía? ¿Qué ventajas ofrece su tecnología en comparación con otras que se basan en principios similares como la del Profesor Bergermann?

- Mi proyecto es construir una torre muy alta en un área geográfica que debe tener unas características específicas: aire seco y caliente además de acceso a agua del mar. El concepto, en pocas palabras, es bombear el agua hacia lo alto de la torre, atomizar el agua que se evapora cuando entra en contacto con el aire caliente y seco. Ese proceso enfría el aire que baja por la torre a una velocidad muy elevada y mueve las turbinas de la parte inferior de la torre que son las que generan la electricidad. La diferencia principal entre mi tecnología y la del Profesor Bergermann es que en mi torre se enfría el aire que baja por la torre y en la suya se calienta el aire y sube. Cuatro organizaciones científicas de otros tantos países distintos han manifestado que mi tecnología tiene sentido y es viable tanto científica como económicamente.


- ¿Qué altura debe tener su torre?

- No hay una altura definida. Cuanta más altura tenga, más energía se puede generar. Mi tecnología además, no sólo ofrece el beneficio de la generación eléctrica, también puede utilizarse para desalinizar el agua del mar, como almacenamiento de energía (pumped storage) que puede usarse para cubrir puntas de demanda, también permite la creación de piscifactorías..., tenemos toda la tecnología para mover y tratar el agua salada. Esta es una aplicación muy interesante para el estado mexicano de Sonora (México) que ya cuenta con una industria pesquera muy grande. Y le hablo de Sonora porque tenemos un proyecto para instalar la torre en el Parque Industrial Internacional de Sonora. Estamos en negociaciones con Benito Prieto (socio fundador del Parque) y las autoridades de Sonora ya que esta zona reúne las características ideales para la instalación de la torre de energía.

- ¿Cuáles son las principales dificultades para construir su torre? ¿Se ha construido algún prototipo?

- No existen obstáculos técnicos ni de construcción. Especialistas en la construcción de edificios altos no ven ningún problema. Las dificultades vienen por el lado de la financiación. Ya tenemos varios estudios de viabilidad en Australia, Israel, India y EEUU que dicen que no hay problemas ni técnicos ni e rentabilidad económica. Existen algunas repercusiones ambientales, pero ya contamos con proyectos para mitigarlas. Otra dificultad es la de contar con los estudios de factibilidad en el enclave concreto en que se decida instalar la torre. No podemos ir a buscar financiación a bancos o inversores sin enseñar ese estudio, que cuesta unos 2,5 millones de dólares. Pero ya estamos trabajando con una empresa de ingeniería de EEUU que cuenta con expertos en realizar este tipo de estudios. Y sí hemos hecho un prototipo, en mi laboratorio del Instituto Tecnológico de Israel, la universidad técnica más importante del país. El prototipo muestra cómo funciona la torre, pero aún no existe una ‘real' funcionando, no hay ninguna ‘instalación comercial' aún.


- ¿En qué áreas geográficas sería más óptima la ubicación de este tipo de torres de energía?

- Hay más de 40 países que cuentan con esta mezcla perfecta de aire caliente y seco con acceso al mar, donde sería idónea la instalación de mi torre. En América, además del desierto de Sonora, en México, hay zonas en Chile, Perú y en el suroeste de EEUU que reúnen esas condiciones. Además, Australia, casi todo Oriente Medio (Egipto, Israel, Arabia Saudita, Golfo Pérsico...), India, norte y sur de África y el sur de Europa (España especialmente).

 

 

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