Viernes 5 de agosto de 2005

 

DESDE EL MALECON CON...

Estos corazones cubanos

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

 

No puede Cuba permanecer excluida de esas terribles estadísticas internacionales de muertes por accidentes de tránsito, cáncer y problemas cardiovasculares.

Pero como comprobado está que el estrés cubano es bien diferente al europeo o al asiático, los infartos en la isla están, hoy por hoy, a la orden del día y tienen un peculiar origen. Son tantos los encontronazos desde que uno se levanta hasta que intenta irse a la cama, que ya la frase “no coger lucha” (no tomar las cosas muy a pecho) figura en el método o tratamiento para el paciente infartado o en vías de ello.

Resignarse a lo absurdo como una cosa cotidiana, restarle importancia, acatarlo y así más pronto que tarde todo el país caerá en un letargo digno de un filme de ciencia ficción. Un ojo acucioso ya podría observar a algunos candidatos.

Entre los burócratas y aquellos que por obligación deben servir y tratar correctamente a las personas y sus problemas, se están produciendo tantos infartos como los que podróa provocar un simio con una kalannikof en pleno Malecón habanero. La sociedad cubana vive una gran tensión que a más de uno ha llevado a cuidados intensivos en centros cardiovasculares y luego, a comer sin sal.

Y mire usted que se trata de personas mayores, aquellas que inclusive dentro de la propia revolución alcanzaron a vivir momentos muy diferentes a los de hoy día, porque al parecer los jóvenes ni se enteran.

Ejemplos los hay como para conformar un antología, que hoy no menciono porque ando de pompas fúnebres y hospitales.

Temprano en la mañana, al llegar a la oficina, una vecina muerta por infarto como consecuencia de una discusión con otra por motivos del suministro de agua para el edificio. Justo a las dos horas, un amigo fotógrafo ante un absurdo cotidiano se ganó el ingreso en un hospital especializado, y ya casi al caer el mediodía, una parienta lejana terminó sus días ante el disgusto de haber perdido su nevera en razón de los constantes vaivenes del voltaje (apagones).

Ya lo decía al principio, que se trata de un estrés de diversa naturaleza. Hace poco vino de vacaciones a Cuba una amiga española porque necesitaba descansar ya que la habían despedido del trabajo. Días después, otra amiga, esta vez cubana, perdió su trabajo y se fue al cementerio... en posición horizontal.

Vaya trabajo el de nuestros cardiólogos, como ese que cada día debe recorrer ida y vuelta casi 10 km en bicicleta en plena ciudad para atender y salvar corazones cubanos.

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