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Miércoles
17 de agosto de 2005 Las autoridades de Puerto Rico tienen un grave problema fiscal. Existe una diferencia de 1.000 millones de dólares (809 millones de euros) entre las estimaciones de recaudación de ingresos del Gobierno y los gastos presupuestados. Esta situación podría obligar a la Administración del país a disminuir el salario y la jornada laboral de algunos funcionarios. Para impedir que se llegue a este extremo, el gobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo, ha propuesto incrementar los impuestos a los bancos del país. El impuesto actual que grava los ingresos netos (sujetos a contribución) de las entidades financieras es del 2,5% y se pretende incrementarlo hasta el 4% pero cambiando la base sobre la que se aplica. De momento, se desconocen en qué consiste esa modificación. La propuesta ayudaría a la Hacienda de Puerto Rico a recaudar 180 millones de dólares (145 millones de euros) adicionales, un dinero que, según el secretario de Hacienda, Juan Carlos Méndez, evitará que el Gobierno tenga que recurrir a "tocar la nómina" de los empleados públicos. Los bancos guardan silencio, de momento, mientras el Gobierno se prepara para buscar los apoyos suficientes para sacar adelante la propuesta en las Cámaras. El partido del gobernador (Puerto Rico es un estado libre asociado de EEUU), el Partido Popular Democrático (PPD), no controla la mayoría parlamentaria en manos del opositor Partido Nuevo Progresista (PNP). Por este motivo no es la primera vez que el debate de una medida similar tiene que ser pospuesta por falta de apoyos. En Puerto Rico existen 14 bancos. Entre ellos se encuentran las filiales de los españoles BBVA y Santander que ganaron en el primer semestre del año 15 millones y 27 millones de euros respectivamente en esta isla, la puerta de entrada del subcontinente al sistema financiero de EEUU.
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