Martes 16 de agosto de 2005

 

DESDE EL MALECON CON...

Fidel Castro: a soplar 79 velas

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

El líder cubano acaba de cumplir la respetable cifra de 79 años de edad, con un corazón a prueba de las más conmovedoras situaciones (algunas nucleares) y un récord nada desestimable de atentados frustrados. Encima, el desgaste visible para quien el próximo año facturará medio siglo (1956-2006) al mando de una revolución y un país. Y ahí está, "entero", como dijo cuando aquella caída que le ‘multifracturó’ la rótula. Regalos no debieron faltar, y otros traducidos a jornadas de trabajo voluntario en escuelas u hospitales en remodelación, donaciones masivas de sangre, excepto para los niños, que tuvieron fiestas alegóricas.

Pero sin duda alguna el mejor presente del "birthday" vino paradójicamente desde el peligroso imperio. La decisión de tribunales estadounidenses de anular la sentencia contra cinco cubanos acusados de espionaje en 2001, cuyas misiones eran seguir los planes terroristas de acérrimos anticastristas miamenses. Una tarea que el comandante ha asumido personal e incansablemente.

La prensa ha cubierto la jornada con prudencia y sin muchos aires a lo norcoreano, donde el nacimiento del gran Kim resultaba más importante que cualquier otra fecha. "Actividades por el 13 de agosto" y nada más, salvo una carta-editorial aparecida en Granma titulada "Incansable escalador de montañas y sueños", en la que el firmante era "su pueblo".

A Castro mucha gente le sigue en Cuba. Sólo él y nada más que él es capaz de convencer y esclarecer a multitudes. Es quien entra a los hogares y se ocupa del más mínimo detalle, cosa inusual en un estadista. Un nuevo aniversario en que no pocos se vuelven a preguntar qué pasará en la isla el día que muera porque otro como él no volverá a nacer por los siglos de los siglos.

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