Viernes 12 de agosto de 2005

 

DESDE EL MALECON CON...

Los jóvenes 'emigran' de Cuba

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)


El muchacho cubano de 25 años de edad se marcha a Europa. Le han invitado unos amigos italianos y ninguna de las partes ni la local ni la italiana le han puesto pegas al soñado viaje. El gran dilema shakesperiano en versión cubanísima y tropical: ¿Regresa o no?

Este joven vive con sus padres. Tres personas hacinadas durante un cuarto de siglo en sólo cinco metros cuadrados, compartiendo el cuarto de baño con otros aledaños y un permiso de ampliación que todos los vecinos aprobaron, pero los inspectores de vivienda denegaron por... estética.

En fin, un mar de llanto previo a la salida. Tanto que unos cuantos poco allegados al pasar y contemplar el espectáculo alguna que otra lágrima echaron a correr después de la autoinvitación a una copa de ron y a esa tan socorrida comida popular denominada caldosa, donde en una gran olla se cocinan cuanta vianda, huesos o carnes la gente pueda conseguir.

Este edificio se está quedando sin gente joven. Uno se casó con una chilena; la otra con un italiano; el de más arriba anda por Miami; otro por España y, para no quedar rezagadas en eso de viajar un tiempecito, dos muchachas andan en trajines de estudios de postgrado fuera de la isla. Hasta un sordomudo está en gestiones de salida con otro de igual limitación que vive en Londres.

Total que puro viejo es lo que ha quedado. Familias desmembradas por ese frenesí o estampida de largarse a como dé lugar. A las buenas o a las malas. Ahora los que quedan empiezan a vender cosas de valor y no porque piensen viajar o anden estrechos de dinero, sino porque ya nadie las va a heredar. ¿Para qué conservar la mecedora de la bisabuela?

Muy raro o insólito es quien en la Cuba de hoy no tenga un pariente más allá de los mares. Algunos que hace tan sólo diez años los tenían a todos aquí, hoy por hoy poseen un sobrino nacido en Guatemala, un nieto en Valencia, un ahijado en Brasil, un ex cuñado en México, un hermano en California y una prima en Canadá. Si alguna vez la luna llega a ser poblada, ponga el cuño de que un cubano andará por allá arriba.

Más de un millón fuera de casa y otro tanto dispuesto a salir a la menor oportunidad. Por fortuna para el país, más millones han optado por quedarse y no “para apagar el emblemático faro del Morro”, como señalan desde Miami, sino para mantenerlo indicando que aquí existe una ciudad llamada San Cristóbal de La Habana.

Muchos de los que salen por las buenas, es decir con trámites migratorios en regla y no por lanchas, balsas o las llamadas oficialmente “deserciones” (viajan con un motivo oficial y optan por no regresar), disponen de algo relativamente reciente que les permite la entrada a Cuba cada vez que lo deseen. Son los que poseen el famoso “PRE” (Permiso de Residencia en el Exterior).

Éxodo tan singular, y nunca visto en la historia de la República de Cuba, ha encontrado espacio en todas las manifestaciones artísticas o culturales que ser humano pueda crear.”Viva Cuba” es el último filme hecho en la isla en el que tal problemática aparece.

De Juan Cueto, un cubanísimo poeta, residente en EEUU, tomo su poema “Cubasueño” a modo de despedida:

Paradójico edén por el que mueren
los que en volverla a ver mueren soñando
y los que en escapar sueñan muriendo.

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