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Fomentar,
justificar o glorificar la violencia terrorista, intentar
provocar actos terroristas o fomentar el odio
que pueda desencadenar la violencia entre distintas comunidades
del Reino Unido serán comportamientos inaceptables
que justifiquen la expulsión o denegación
de entrada al país de aquéllos que de esta
forma supongan una amenaza a la seguridad nacional. El ministro
británico del Interior, Charles Clarke, ha dado a
conocer esta mañana la lista de actitudes que explicarán
una de las nuevas y más controvertidas medidas antiterroristas
anunciadas recientemente por el Gobierno británico
tras los atentados de julio.
Pero para llevar a cabo deportaciones, las autoridades británicas
se enfrentan a un problema legal. La ley de Inmigración
británica de 1971 autoriza a deportar extranjeros
que constituyen una amenaza a la seguridad nacional. Otros
tratados prohíben cualquier deportación si
existe un riesgo de que las personas sean torturadas en
sus países.
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