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Las
palabras del reverendo Pat Robertson, quien sugirió
el magnicidio de Hugo Chávez, han desatado una tormenta
diplomática entre EEUU y Venezuela. Washington ha
tomado distancia del religioso, a quien definió como un
ciudadano común. A Caracas no le basta.
El secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, y un
portavoz del Departamento de Estado coincidieron en señalar
que el reverendo Robertson es un ciudadano común
y que sus opiniones no tienen nada que ver con las de la
Administración Bush que nunca tomó en consideración
la idea de matar a Chávez.
Sin embargo, estas explicaciones no han sido suficientes
para calmar la indignación del país bolivariano.
La Embajada venezolana en EEUU ha emitido un comunicado
en el que recuerda que Paterson no es un ciudadano común,
sino el líder de una asociación religiosa,
Coalición Cristiana, que cuenta con dos millones
de miembros y un presupuesto anual multimillonario.
El reverendo fue candidato a las nominaciones para las elecciones
presidenciales de 1992 y en 2000 apoyó a Bush en
las primarias del Partido Republicano, según el documento
de la Embajada que califica las palabras de Robertson como
un acto terrorista, pidiendo a Bush una condena clara. También
el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel,
calificó de terroristas estas declaraciones
y añadió que la respuesta de Washington será
un indicador de la seriedad de su discurso antiterrorista.
Varios congresistas de EEUU han condenado las palabras de
Robertson, quien dijo en su programa televisivo Club
700 que Washington debería matar a Chávez
para librarse de él sin necesidad de invadir militarmente
Venezuela. La congresista demócrata Barbara Lee,
además, ha denunciado que la subsecretaria de Estado
para la Diplomacia Pública de EEUU, Karen Hughes,
participó hace poco en el programa televisivo del
reverendo Robertson.
¿La otra mejilla? Chávez, quien fue
informado del discurso de Robertson mientras salía
de Cuba para Jamaica, sugirió al religioso que hable
de vida y no de muerte. Además, asaeguró que
"lo que opininen de mi ni me va ni me viene".
También añadió
que Venezuela estudia vender petróleo barato a los
pobres de EEUU. Chávez mostró su disposición
a hacerles llegar a mitad de precio el combustible necesario
y, además, incluirlos en el plan milagro, por el
que se espera que seis millones de latinoamericanos puedan
recibir atención oftanmológica en un periodo
de diez años.
El
presidente venezolano también anunció que
en estos momentos se encuentra en Caracas una delegación
ecuatoriana para estudiar y hacer los cálculos técnicos
del préstamo de petróleo que va a realizar
a esta nación para que pueda cumplir sus compromisos
internacionales.
Las últimas palabras del mandatario venezolano en Cuba
fueron "un beso para Cuba. Hasta la vistoria siempre". |