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Miércoles 24 de agosto de 2005 
 
Venezuela pide a Bush que condene las declaraciones del reverendo que incitó a matar a Chavez
 

Las palabras del reverendo Pat Robertson, quien sugirió el magnicidio de Hugo Chávez, han desatado una tormenta diplomática entre EEUU y Venezuela. Washington ha tomado distancia del religioso, a quien definió como “un ciudadano común”. A Caracas no le basta.

El secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, y un portavoz del Departamento de Estado coincidieron en señalar que el reverendo Robertson es un “ciudadano común” y que sus opiniones no tienen nada que ver con las de la Administración Bush que nunca tomó en consideración la idea de matar a Chávez.

Sin embargo, estas explicaciones no han sido suficientes para calmar la indignación del país bolivariano. La Embajada venezolana en EEUU ha emitido un comunicado en el que recuerda que Paterson no es un ciudadano común, sino el líder de una asociación religiosa, Coalición Cristiana, que cuenta con dos millones de miembros y “un presupuesto anual multimillonario”. El reverendo fue candidato a las nominaciones para las elecciones presidenciales de 1992 y en 2000 apoyó a Bush en las primarias del Partido Republicano, según el documento de la Embajada que califica las palabras de Robertson como un acto terrorista, pidiendo a Bush una condena clara. También el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, calificó de “terroristas” estas declaraciones y añadió que la respuesta de Washington será un indicador de la seriedad de su discurso antiterrorista.

Varios congresistas de EEUU han condenado las palabras de Robertson, quien dijo en su programa televisivo Club 700 que Washington debería matar a Chávez para librarse de él sin necesidad de invadir militarmente Venezuela. La congresista demócrata Barbara Lee, además, ha denunciado que la subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de EEUU, Karen Hughes, participó hace poco en el programa televisivo del reverendo Robertson.

¿La otra mejilla? Chávez, quien fue informado del discurso de Robertson mientras salía de Cuba para Jamaica, sugirió al religioso que hable de vida y no de muerte. Además, asaeguró que "lo que opininen de mi ni me va ni me viene".

También añadió que Venezuela estudia vender petróleo barato a los pobres de EEUU. Chávez mostró su disposición a hacerles llegar a mitad de precio el combustible necesario y, además, incluirlos en el plan milagro, por el que se espera que seis millones de latinoamericanos puedan recibir atención oftanmológica en un periodo de diez años.

El presidente venezolano también anunció que en estos momentos se encuentra en Caracas una delegación ecuatoriana para estudiar y hacer los cálculos técnicos del préstamo de petróleo que va a realizar a esta nación para que pueda cumplir sus compromisos internacionales.

Las últimas palabras del mandatario venezolano en Cuba fueron "un beso para Cuba. Hasta la vistoria siempre".

 
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