Viernes 19 de agosto de 2005


La deuda rusa vuelve a atraer a los inversores internacionales

Siete años después de la suspensión de pagos de la deuda de 40.000 millones de dólares que conmovió al mundo financiero internacional, los bonos rusos vuelven a atraer el interés de los inversores internacionales. La evolución alcista de los precios del petróleo parece estar detrás de este proceso que protagonizan especialmente los hedge funds y los bancos de inversión estadounidenses.

Y eso sucede, a pesar de que todas las emisiones lanzadas por el Estado Ruso están denominadas en rublos y de que se mantiene sobre los no residentes la inmovilización en cuentas especiales del 15% del capital invertido en los activos de la Federación, una medida adoptada tras el default. El benchmark OFZ a cinco años ha experimentado una caída de la rentabilidad de 60 puntos básicos (0,6 puntos porcentuales) desde el 7,8% de abril al 7,2% en que se sitúa ahora.

Motivos. Para los analistas, el anuncio realizado por Moscú de que va a pagar este mismo año 15.000 millones de dólares de la deuda pendiente con el Club de París ha tenido mucho que ver con la nueva efervescencia del mercado, lo mismo que las previsiones del Gobierno ruso de alcanzar un superávit presupuestario del 5% al final del ejercicio.

En contra de la consolidación del repunte de la deuda rusa estarían otros datos, como la persistencia de un IPC elevado, el 13% en cifra interanual y la limitada revalorización conseguida en lo que va de año por el rublo frente al dólar, sólo un 2,85%.



 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.