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Jueves 25 de agosto de 2005 
 
Los inversores pierden el interés por los bonos argentinos indexados a los precios
 

Los bonos argentinos indexados a la inflación han sido en los dos últimos meses las estrellas del mercado. Los controles de capitales impuestos por Kirchner, de los que estaban exentos estos títulos en el mercado primario, y la aceleración de los precios, los convirtieron en una buena alternativa de inversión. Pero las cosas han cambiado. Ahora su cotización está a la baja.

Estos bonos no sólo se los rifaban los inversores en el mercado primario, sino que su demanda en el secundario también fue muy elevada lo que provocó en el mes de julio un incremento de su cotización del 20%. Según una información publicada por el diario argentino La Nación, esta tendencia se ha roto en los últimos días y acumulan un descenso de entre el 4% y el 8%.

Las causas de estas caídas son básicamente tres, según los expertos consultados por el mencionado diario: la lógica toma de beneficios tras las ganancias acumuladas, la aparición de otras buenas alternativas de inversión y las menores expectativas de incremento de los precios.

Entre esas opciones para colocar el dinero se encuentra el dólar, que acumula unas ganancias frente al peso del 1,25% en agosto y cuya cotización el Gobierno argentino está dispuesto a mantener elevada para evitar precisamente presiones inflacionistas, y la Bolsa, cuyo índice Merval se ha revalorizado un 1,88% en lo que va de mes.

La inflación. La reducción de las expectativas de inflación ha provocado que los mayores descensos en la rentabilidad de los títulos indexados a los precios -al índice de Coeficiente de Estabilidad de Referencia (CER)- se concentre en los plazos más cortos ya que a largo plazo es más complicado aventurar qué evolución tendrá la inflación.

En lo que va de año, y a pesar de los esfuerzos de la Administración austral, la inflación ha crecido por encima de las previsiones del Gobierno. En junio, se situó en el 0,9% y el crecimiento acumulado en la primera mitad del año fue del 6,1%. Y en julio el crecimiento fue ya del 1%. Es probable que las medidas tomadas por el Ejecutivo ayuden a desacelerar en los próximos meses el aumento de los precios, lo que justificaría el actual movimiento de los inversores respecto a la deuda indexada a corto plazo. Si no lo consigue será complicado que esta variable macroeconómica logre mantenerse a final de año en el 10,5%, el máximo que se ha fijado el Gobierno.

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.