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Jueves 25 de agosto de 2005 
 
Las cuentas de Lula, bajo sospecha
 

Hoy ha comenzado un nuevo capítulo en la historia de los escándalos de corrupción en Brasil cuyo principal protagonista es el propio presidente, Lula da Silva. El tribunal de Cuentas del país ha decidido realizar una auditoría sobre los gastos realizados con tarjetas oficiales por parte de los poderes del Estado. El primero en ser investigado será Lula y su esposa, Marisa Leticia Rocco. La oposición está convencida de que existen gastos no aclarados relacionados con los escándalos en el seno del Partido de los Trabajadores (PT) y del Gobierno.

Según el Tribunal de Cuentas, entre enero y junio de este año, los gastos de la Presidencia a través de tarjetas de crédito sumaron cuatro millones de reales (1,3 millones de euros). La investigación intentará determinar si tal y como sospechan los partidos de la oposición algunos de esos movimientos están relacionados con los casos de corrupción.

Llamamiento. Esta información se conocía el día que eligió Lula para realizar un llamamiento de tranquilidad a la población a través de un comunicado conjunto realizado por los representantes de los poderes del Estado. El documento fue redactado anoche en el Palacio de Planalto y lo han firmado, además del mandatario brasileño, el presidente del Senado, Renán Calheiros, el titular del Congreso, Severino Cavalcanti, el del Tribunal Supremo Federal, Nelson Jobim, y el procurador general Antonio de Souza.

En el escrito se destaca las propuestas presentadas por Lula contra el lavado de dinero que tienen como objetivo impedir la financiación de actividades ilegales y los proyectos para perfeccioner el sistema político brasileño que seguramente serán aprobadas antes de las elecciones de 2006.

Palocci. Hoy la atención estaba centrada, además, en la declaración realizada ante la comisión parlamentaria (CPI) que investiga el caso de corrupción en los bingos por el abogado Rogerio Buratti, ex asesor del ministro de Economía, Antonio Palocci, cuando éste era alcalde de Ribeirao Preto.

Al cierre de esta edición Buratti continuaba dando explicaciones en la CPI. El abogado ratificó las acusaciones de corrupción realizadas contra Palocci ante el Ministerio Público y la Polícia Federal, pero aportó como única prueba las confidencias que le realizó un amigo suyo que fue asesor de Palocci en su época de alcalde, Ralf Barquete, fallecido en 2004.

 

 

 

 

 

 

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