La
popularidad del presidente brasileño, Lula da Silva,
se derrumba. Los escándalos de corrupción
le están haciendo perder puntos en la carrera hacia
la reelección en los comicios de 2006 a pesar de
que, de momento, no hay pruebas que le impliquen directamente.
Según la última encuesta, sólo el 29%
de los consultados califica su Administración como
buena frente al 37% de hace tan sólo un mes. Los
escándalos han alcanzado incluso a su ministro de
Economía. El temor a que las acusaciones contra Antonio
Palocci puedan obligarle a renunciar ha vuelto a desatar
el pánico en los mercados financieros y algunos diputados, como
el presidente del Congreso, Severino Cavalcanti (oposición),
advierten que si dimite Brasil irá a la bancarrota.
Entre
ayer y hoy el índice bursátil brasileño,
Ibovespa, acumula unas pérdidas del 2% y el real
caía un porcentaje similar frente al dólar.
La principal preocupación de los inversores se centra
a estas alturas en las posibles repercusiones que pueda
tener la presunta implicación
de Palocci en los casos de corrupción. Las declaraciones
del lunes del ministro relajaron un poco a comienzos de
semana a los inversores, pero los temores han resurgido
ante el miedo a que el ex colaborador de Palocci, Rogerio
Buratti, pueda probar sus acusaciones.
Está
previsto que hoy Buratti testifique en una comisión
parlamentaria que investiga el caso de los bingos y en la
podría de nuevo volver a nombrar a Palocci. Su declaración
tenía que haberse realizado ayer pero fue pospuesta
por el ex colaborador del ministro alegando razones de salud.
En
bancarrota. En unas declaraciones bastante pesimistas,
Cavalcanti asegura que "en el momento en que desconfiemos
en el hombre que dirige nuestras finanzas (en referencia
a Palocci), el país se irá a la bancarrota".
Lula
ha defendido con empeño a su ministro. Hoy se ha
dedicado a respaldar su gestión económica
y las medidas tomadas por Palocci que más disgusto
generan entre su electorado y los empresarios. En concreto,
el presidente considera los elevados tipos de interés,
situados en el 19,75%, son los que el país se puede
permitir y afirma que "la gente piensa que al ministro
Antonio Palocci no le gustaría hacer eso (reducirlos),
pero la tasa no baja porque no se trata de una cuestión
de tener ganas".
Respecto
a la crisis política, Lula volvió a insistir
en que no quedará ninguna prueba sin ser investigada,
pero advirtió que "muchas veces hay carnaval
y demasiado ruido en torno a esto".
Hoy,
además, el Partido de los Trabajadores (PT) que lidera
Lula ha divulgado a través de su página web
una información del agrado de los brasileños.
Según una encuesta realizada por el Seade, la renta
media de los trabajadores brasileños se incrementó en junio un 1,8% respecto a mayo pasando desde los 1.024
reales (347 euros) mensuales a 1.040 reales (353 euros). |