Lunes 22 de agosto de 2005

Los mercados financieros creen en la inocencia del ministro de Economía de Brasil

Los inversores brasileños se retiraron de los mercados muy nerviosos el fin de semana. Una nueva denuncia relacionaba al ministro de Economía, Antonio Palocci, con los casos de corrupción. Palocci era hasta ahora uno de los pocos hombres del presidente que se mantenía libre de culpa y el responsable de la política económica que tanto gusta en Wall Street. Pero hoy el optimismo ha vuelto a los mercados después de que Palocci anunciara públicamente su inocencia y su intención de mantenerse en el cargo. El real se apreciaba un 2% frente al dólar, el mismo porcentaje que subía la Bolsa de Sao Paolo al cierre de esta edición.

La noticia se conoció el viernes por la tarde cuando se divulgaron unas declaraciones realizadas por Rogerio Buratti, ex asesor de Palocci, cuando éste era alcalde de Ribeirao Preto. Buratti afirmó que el ministro de Economía recibía en esa época dinero de una empresa que luego era entregado al Partido de los Trabajadores (PT). La información sentó muy mal a los inversores, pero el espaldarazo que le ha dado el presidente brasileño, Lula da Silva, y las propias palabras de Palocci han ayudado a tranquilizar los ánimos.

El ministro de Economía ha negado en una rueda de prensa todas las acusaciones y aseguró que el presidente le ha ratificado en el cargo lo que ha contribuido a alejar el temor de que finalmente la crisis política, que ya lleva tres meses ocupando las páginas de los diarios brasileños, acabe afectando a la economía.

Popularidad. No obstante, el presidente no está tranquilo. Según algunos diarios del país, esta noche se reunirá con cinco ministros en Granja do Tordo (Brasil) para evaluar las consecuencias de las declaraciones realizadas a los medios de comunicación por el ministro de Economía. Al encuentro asistirá el propio Palocci junto a la ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff, el secretario general de la Presidencia, Luiz Dulci, el de Relaciones Institucionales, Jacques Wagner, y el de Integración Nacional, Ciro Gomes.

Lula tiene, además, otros motivos para estar cabizbajo. Su popularidad continúa cayendo. Según una encuesta realizada por el Instituto Brasileño de Opinión y Encuestas y divulgada por el semanal IstoE, sólo el 29% de los ciudadanos que fueron preguntados calificaron como 'buena' la Administración del presidente frente al 36% de julio; y lo peor es que el porcentaje de los que la calificaron de 'mala' se incrementó hasta el 31% desde el 24% del mes anterior.

Aún hay más. El presidente del opositor Partido del Frente Liberal (PFL), Jorge Bornhausen, ha anunciado que podría iniciar una acción contra el presidente y el vicepresidente, José Alencar, si se comprueba que son ciertas las denuncias realizadas por el ex presidente de del Partido Liberal de Brasil (PL), Waldemar Costa Neto, quien afirma que entre el PT y el PL existía un acuerdo financiero que fue firmado ante la presencia de Lula y Alencar.

 

 

 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.