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Miércoles 24 de agosto de 2005 
 
El nuevo presidente de los empresarios venezolanos mantiene su primer contacto con el Gobierno
 

El recientemente elegido presidente de Fedecámaras, José Luis Betancourt, se ha reunido con el vicepresidente del Gobierno venezolano, José Vicente Rangel, un encuentro que ha servido para retomar el diálogo entre los empresarios y la Administración de Chávez.

Antes de la reunión, Betancourt participó en un encuentro con los empresarios asociados para marcar las líneas de acción, el discurso y las peticiones de cada sector para luego ser transmitidas a Rangel. Tras la entrevista, tanto Betancourt como Rangel se mostraron satisfechos con los resultados.

El líder de la cúpula empresarial resaltó la disposición del Gobierno y de Fedecámaras a escuchar y ser escuchados y anunció que las reuniones futuras se irán programando conforme se vayan construyendo los mecanismos, los espacios de acuerdo y las prioridades de ambas partes.

Por su parte, Rangel, aunque ha mostrado su satisfacción ante este primer acercamiento, ha recordado a los empresarios que el Gobierno está dispuesto a dialogar siempre y cuando se respete la Constitución. Además, se ha comprometido a trasladar al presidente Chávez la solicitud de Betancourt para mantener un encuentro personal con el mandatario venezolano.

Los empresarios buscan fórmulas consensuadas para resolver, entre otros asuntos, el problema del desempleo. La patronal considera que hay fatores que indican que en el primer semestre del año se registró un crecimiento de actividad en varios sectores (el PIB creció en ese periodo un 9,3%, según datos del Banco Central de Venezuela), pero considera que es posible mejorar las cifras de empleo "en la medida que la empresa privada reciba mayores incentivos y posibilidades de reactivación", según aseguró Betancourt unos días antes al encuentro con Rangel.

Un poco de historia. Según aseguraron fuentes de Fedecámaras a este diario, el nuevo presidente de la patronal seguirá la línea de diálogo emprendida por su antecesora, Albis Muñoz, con el objetivo de llegar a un entendimiento con el Gobierno. Fedecámaras participó bajo la dirección de Pedro Carmona y posteriormente de Carlos Fernández en los movimientos contra Chávez que degeneraron en una huelga que paralizó la industria petrolera entre diciembre de 2002 y febrero de 2003. Carmona incluso estuvo implicado en un intento de derrocar al presidente venezolano en abril de 2002 que alejó a Chávez del poder durante dos días.

 
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