El
recientemente elegido presidente de Fedecámaras,
José Luis Betancourt, se ha reunido con el vicepresidente
del Gobierno venezolano, José Vicente Rangel, un
encuentro que ha servido para retomar el diálogo
entre los empresarios y la Administración de Chávez.
Antes
de la reunión, Betancourt participó en un encuentro
con los empresarios asociados para marcar las líneas
de acción, el discurso y las peticiones de cada sector
para luego ser transmitidas a Rangel. Tras la entrevista,
tanto Betancourt como Rangel se mostraron satisfechos con
los resultados.
El
líder de la cúpula empresarial resaltó
la disposición del Gobierno y de Fedecámaras
a escuchar y ser escuchados y anunció que las reuniones
futuras se irán programando conforme se vayan construyendo
los mecanismos, los espacios de acuerdo y las prioridades
de ambas partes.
Por
su parte, Rangel, aunque ha mostrado su satisfacción
ante este primer acercamiento, ha recordado a los empresarios
que el Gobierno está dispuesto a dialogar siempre
y cuando se respete la Constitución. Además,
se ha comprometido a trasladar al presidente Chávez
la solicitud de Betancourt para mantener un encuentro personal
con el mandatario venezolano.
Los
empresarios buscan fórmulas consensuadas para resolver,
entre otros asuntos, el problema del desempleo. La patronal
considera que hay fatores que indican que en el primer semestre
del año se registró un crecimiento de actividad
en varios sectores (el PIB creció en ese periodo
un 9,3%, según datos del Banco Central de Venezuela),
pero considera que es posible mejorar las cifras de empleo
"en la medida que la empresa privada reciba mayores
incentivos y posibilidades de reactivación",
según aseguró Betancourt unos días
antes al encuentro con Rangel.
Un
poco de historia. Según aseguraron fuentes
de Fedecámaras a este diario, el nuevo presidente
de la patronal seguirá la línea de diálogo
emprendida por su antecesora, Albis Muñoz, con el
objetivo de llegar a un entendimiento con el Gobierno. Fedecámaras
participó bajo la dirección de Pedro Carmona
y posteriormente de Carlos Fernández en los movimientos
contra Chávez que degeneraron en una huelga que paralizó
la industria petrolera entre diciembre de 2002 y febrero
de 2003. Carmona incluso estuvo implicado en un intento
de derrocar al presidente venezolano en abril de 2002 que
alejó a Chávez del poder durante dos días. |