Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha decidido
romper la relación contractual que mantenía con la
empresa petrolera china, Shengli Oilfield Internacional
Oil Development Investment Co., que manifestó su
intención de invertir en la República boliviana.
El presidente de este organismo, Carlos D`Arlach, adoptó
esta medida ante la sospecha de que se trate de una empresa
ilegal.
Un
documento enviado al Ejecutivo por la Oficina de Asuntos
Internacionales de Corporación Petroquímica
China (Sinopec) reveló que Shengli Oilfield no aparece
registrada ni como sociedad ni como filial en las bases
de datos de Sinopec
Además,
el organismo chino advierte que no asumirá ninguna
responsabilidad ya que la petrolera fantasma no
mantiene ninguna relación de subordinación
con Sinopec y que las tarjetas de presentación de
su vicepresidente, Zhang Weidong, utilizadas cuando visitaron
Bolivia después de aprobarse la Ley de Hidrocarburos
que portaban el logo del ente chino, han sido empleadas de
manera fraudulenta.
El
2 de septiembre de 2004, la petrolera estatal y la empresa
china suscribieron un acuerdo por el que Shengli Oilfield
se comprometía a invertir 1.500 millones de dólares
(1.222 millones de euros) en el país.
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