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Viernes
19 de agosto de 2005
Latinoamérica
vuelve a sonreír a Santander y BBVA
La
paciencia premiada
Por
Violeta Allende
Corría
el mes de
noviembre de 2001 cuando los presidentes de los dos grandes bancos
españoles aprovechaban la celebración del Foro Latibex
en Madrid para reafirmar la apuesta de Santander y BBVA por América
Latina, pese a los tiempos difíciles que se vivían
en la región. Emilio Botín y Francisco González
aseguraban entonces que la crisis de Latinoamérica era pasajera
y que la recuperación estaba a punto de llegar. "Somos
más latinoamericanos que europeos", afirmaba el presidente
del banco vasco, mientras Botín aseguraba que el Santander
se quedaría en Latinoamérica "a las duras y a
las maduras".
Su apuesta fue
premiada, aunque tuvieron que pasar casi dos años para que
Santander y BBVA volviesen a sonreír en América Latina.
Aunque ya en 2003 la región empezara a mostrar señales
de recuperación, fue en 2004 cuando los grandes bancos españoles
comenzaron a recoger los frutos de esta mejora. Y, aún así,
la depreciación de las divisas latinoamericanas frente al
euro, que alcanzó un promedio del 11% a lo largo del ejercicio,
impidió que estos avances se reflejaran del todo en sus cuentas
de resultados.
En 2004, Santander
ganó en América Latina 1.284,8 millones de euros,
un 27% del total del beneficio del grupo. Frente al año anterior,
esta cifra representó una disminución del 4,6% que,
sin embargo, descontando el citado efecto de los tipos de cambio,
se transformaría en un incremento del 28,5%.
En el mismo
periodo, BBVA obtuvo de sus filiales latinoamericanas 1.239 millones
de euros, algo más del 44% del total de sus ganancias. El
incremento del beneficio del banco vasco, que alcanzó el
70,8% incluyendo la depreciación de las monedas locales y
el 91,4% a tipos de cambio constantes, se explica por la compra
del 40,6% de Bancomer que el BBVA aún no controlaba.
Fue en este
ejercicio cuando ambos bancos volvieron a contabilizar los resultados
de Argentina en el apartado latinoamericano de sus cuentas. En los
tres años anteriores, BBVA optó por contabilizar estas
pérdidas, que alcanzaron los 218 millones en 2001, en Actividades
Corporativas. Santander, mientras, se limitaba a reportar una "contribución
nula" al beneficio tras provisionar toda la inversión
realizada en el país.
Un vistazo a
las cifras del primer semestre de 2005 es suficiente para entender
lo lejos que han quedado los tiempos difíciles. Santander
y BBVA ganaron en América Latina 900 y 823 millones de euros,
respectivamente, es decir, un 32% y un 45,4% de todas sus ganancias.
Visto de otra forma, Santander ganó en seis meses casi lo
mismo que en todo 2001, 990 millones. Y BBVA llegó a duplicar
los 446 millones de aquel ejercicio.
Estrategias
diferentes. A lo largo de los últimos años, la
estrategia de Santander y BBVA en América Latina ha tomado
caminos diferentes: mientras el banco presidido por Botín
hacía una clara apuesta para Brasil y Chile, la entidad vasca
elegía a México como hijo predilecto en la región.
En 2004, además
de la OPA sobre los accionistas minoritarios de Bancomer, el BBVA
adquirió en México la Sociedad Financiera de Objeto
Limitado (Sofol) Hipotecaria Nacional, dedicada a la financiación
con garantía real de viviendas y especializada en los sectores
de menores recursos de la población. Además, las compras
de pequeñas entidades en EEUU, el Valley Bank y el Laredo
Bank, también están relacionadas con México,
ya que el objetivo del banco vasco es hacerse con el negocio de
los emigrantes mexicanos en EEUU. Justo hoy, las acciones del banco
español comenzaron a cotizar en la Bolsa de México,
una señal más de la confianza que el grupo vasco tiene
en este país, según dijo el director para América
Latina, Vitalino Nafría.
Sin embargo,
BBVA ha renunciado a hacer banca comercial en Brasil. En 2002, vendió
su filial en este país carioca y se quedó con una
pequeña participación de Bradesco.
Botín,
en cambio, optó por confiar en Brasil, donde su filial Banespa
es una de las principales franquicias del país con una elevada
cuota de mercado, sobre todo en la región de Sao Paulo, la
más rica del país. El presidente del Santander ha
sido uno de los primeros defensores del mandatario brasileño,
Lula da Silva. Y ahora que la suerte del presidente brasileño
está en duda, tras los recientes escándalos de corrupción
que afectan al Partido de los Trabajadores, Botín sigue expresando
su máxima confianza en Lula.
El Santander
tampoco descuida México, el único país de la
región junto con Chile, que tiene la calificación
de 'investment grade'. Sin embargo, a finales de 2002 el banco cántabro
decidió vender el 24,9% de su filial mexicana Serfin al Bank
of America (BoA). Una operación con un alto valor estratégico,
ya que permite al Serfin tener la esperada conexión con EEUU
y atraer entre su clientela a los emigrantes mexicanos en este país.
Pero también ha sido una operación que ha reducido
la aportación de México a los beneficios del banco
por el aumento de los minoritarios.
Diversificación.
Las malas
experiencias, sin embargo, dejan marca. La situación vivida
en los difíciles años de comienzos de esta década
ha hecho que los grandes bancos tomaran conciencia de la necesidad
de diversificar sus riesgos. El año pasado, Santander compró
Abbey National, el sexto banco británico por activos, que
ya aporta el 12% de su beneficio global.
BBVA, en cambio, asegura que no necesita diversificar su cartera
de riesgo, ya que la mayoría de sus inversiones latinoamericanas
están en México, como destacó una vez más
su consejero delegado, José Ignacio Goirigolzarri, en la
última presentación de resultados, el pasado julio.
Sin embargo, BBVA también se está moviendo en Europa.
Su intento por hacerse con la italiana BNL no tiene que ver con
la necesidad de reducir la exposición a América Latina,
según sus máximos directivos. Sin embargo, tras el
fracaso de su OPA, el banco está abierto a nuevas compras,
como admitió recientemente Francisco González. Y pocos
apuestan por que América Latina sea otra vez el escenario
de estas adquisiciones.
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