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Viernes
19 de agosto de 2005
Los
movimientos de desempleados argentinos protagonizan una intensa
semana de protestas y cortes de carreteras
Los
'piqueteros' colocan a Kirchner en una encrucijada
Por
G. Velasco
Los
movimientos de desempleados contrarios al presidente argentino,
Néstor Kirchner, los denominados 'piqueteros', han vuelto
esta semana a tomar las calles y a cortar las carreteras del país.
Las protestas han colocado al mandatario austral en una difícil
encrucijada. Según aseguran varios analistas políticos
consultados por Americaeconomica.com, Kirchner alentó
esta agresiva modalidad de protesta que ahora se vuelve contra él
y contra sus aspiraciones electorales.
Las
movilizaciones comenzaron el lunes y culminarán hoy 19 de
agosto con un acto conjunto en la Plaza de Mayo, frente a la Casa
Rosada, sede del Gobierno. En ellas han participado una veintena
de organizaciones de 'piqueteros' del sector calificado como 'duro'
en demanda de un incremento de las ayudas sociales a los desempleados
del 133% desde los 150 pesos (42 euros) hasta los 350 (99 euros)
mensuales, de la universalización de esos planes a todos
los desempleados y de la puesta en libertad de los que denominan
"luchadores sociales".
A
lo largo de estos días se han ocupado calles, avenidas y
plazas, se han cortado carreteras provocando el aislamiento el miércoles
de la Capital Federal y se han organizado marchas de protestas contra
el Gobierno de Kirchner, y todo ello sin que la Administración
hiciera nada por impedirlo para fastidio de gran parte de la población
de clase media de las ciudades, un sector que fue clave en la ascensión
de Kirchner al poder.
Callejón
sin salida. Los 'piqueteros', según aseguran algunos
observadores consultados por este diario, han colocado al presidente
argentino en un callejón sin salida. El Gobierno ya ha anunciado
que no atenderá sus demandas y que, a pesar de los trastornos
que estas protestas generan en la población, no intervendrá
para impedirlas. La falta de respuesta, según algunos analistas
políticos, se debe a que la Administración argentina
no sabe qué hacer con el problema 'piquetero' que el propio
Kirchner fomentó y del que ahora pretende desvincularse.
De
hecho, es cierto que existe algún tipo de afinidad entre
Kirchner y los 'piqueteros'. En
el mes de marzo, por ejemplo, fue él quien despertó
a las hordas de desempleados del país con su llamamiento
al boicot contra las petroleras internacionales que incrementaron
de forma unilateral el precio de los combustibles. Las protestas
consiguieron que las compañías afectada reconsideraran
su decisión, pero cuando llegó la hora de replegarse
no atendieron tan pronto la llamada del presidente y comenzaron
a atacar a las empresas concesionarias
de servicios públicos que peleaban (y aún lo hacen)
con el Gobierno la renegociación de sus contratos y el ajuste
de las tarifas.
Finalmente
los 'piqueteros' abandonaron las calles comandados por Luis D'Elía,
líder de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV)
considerado un 'piquetero oficialista'. En esta ocasión,
sin embargo, las movilizaciones las están protagonizando
las asociaciones que se niegan a dialogar con Kirchner, desde las
moderadas Corriente Clasista y Combativa (CCC) y el Movimiento de
Trabajadores Desocupados (MDT) hasta las radicales el Polo Obrero
(PO) y el Frente de Trabajadores Combativos (FTC) y la ultra radical
Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD).
Dos
muertes. Ni en aquella ocasión ni en ésta
el Gobierno hizo nada por reprimir las actuaciones de los desempleados.
El presidente argentino no olvida las consecuencias de la muerte
de dos 'piqueteros', Maximiliano Kosteko y Darío Santillán,
durante el Gobierno de Eduardo Duhalde, unas muertes que obligaron
a anticipar las elecciones.
Algunos observadores
consultados destacan que la situación provocada por los desempleados
mantiene a Kirchner en una encrucijada. En general, según
aseguran estas fuentes, la sociedad reprueba tanto las manifestaciones
'piqueteras' como "la actitud pasiva" del Gobierno: "Se
trata de un tema que perjudica la imagen positiva de la Presidencia
de Néstor Kirchner, quien no quiere cometer el error de su
antecesor (Eduardo Duhalde), pero al mismo tiempo es sensible a
la opinión pública por lo que se encuentra con un
dilema respecto a cómo resolver esta cuestión".
Otros expertos
explican que el actual Gobierno defendió lo que llamó
'una política de desgaste' que consistió básicamente
en tolerar las protestas, los cortes de calles y las manifestaciones
sin reprimirlas y tratando de minimizar las consecuencias negativas
para el resto de la población; y por otro lado, la Administración
siguió dando subsidios a los desocupados para reducir la
conflictividad social.
El mal
humor. Estos analistas consideran que la estrategia fue
un éxito porque cada vez son menos los 'piqueteros' que van
a las manifestaciones, pero advierten que "provocan el mismo
caos de tránsito que cuando eran numerosos lo que ocasiona
en la sociedad mucho mal humor". Otros expertos consideran,
en el mismo sentido, que los movimientos de los desocupados se han
convertido en pequeños grupos, poco representativos y muy
ruidosos.
Esta situación
se produce en un momento especialmente delicado para Kirchner. Las
elecciones legislativas del próximo 23 de octubre están
cerca y el Partido Justicialista (PJ) se encuentra inmerso en una
profunda división interna que representa a la perfección
la batalla entre las 'primeras damas' del peronismo: La esposa del
actual presidente, Cristina Fernández, disputa con Hilda
González, la esposa del ex mandatario argentino Eduardo Duhalde,
el liderazgo de la lista que el peronismo presentará al Senado
por Buenos Aires en las elecciones legislativas del próximo
23 de octubre. Ambas señoras están librando una batalla
para ver quién se queda con el control de la provincia más
extensa y más poblada del país.
Y los 'duhalistas'
están aprovechando este "mal humor" de la población
generado por las movilizaciones de los 'piqueteros' ante la pasividad
del Gobierno. La
ex primera dama argentina, Hilda González de Duhalde, ha
pedido mano dura contra estos movimientos para atraer hacia su candidatura
a los sectores sociales más descontentos con la pasividad
de la Administración.
De momento,
hay pocas pistas de cómo acabará este duelo entre
la Sra. Kirchner y la Sra. Duhalde. El analista político
argentino, Roberto Strake, ha explicado a Americaeconomica que
la disputa en el seno del PJ refleja que existe una crisis en esta
formación de la cual va a emerger un partido diferente a
como lo conocemos en la actualidad. El resultado final dependerá
del resultado de las próximas elecciones. Por ahora, según
este experto, sólo se puede asegurar que en "los mandos
intermedios del Justicialismo va a primar el viejo axioma que siempre
ha estado vigente en esta formación: la traición es
la expresión superior del pragmatismo".
Habrá
que esperar a octubre para conocer cuál ha sido la influencia
del conflicto 'piquetero' en estos cruciales comicios de los que
Kirchner espera conseguir el apoyo de la ciudadanía a la
gestión de este problema y de muchos otros, como el de la
inflación, la relación con el FMI o la renegociación
de los contratos con las empresas privatizadas.
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