Viernes 19 de agosto de 2005


El Gobierno de Berlusconi ya no defiende la italianidad de la banca

Mejor extranjera que 'roja'

Por Michela Romani

Hace unos meses, parecía que el Gobierno italiano considerara imprescindible defender el carácter nacional de la banca. Cualquier operación parecía legítima, si finalmente lograba parar las OPA de BBVA y ABN sobre BNL y Antonveneta. Pero algo ha cambiado.

Cuando Francesco Gaetano Caltagirone y sus socios en el ex 'contrapacto' de BNL iban y venían del Palacio Koch, sede romana del banco central, Bankitalia, para organizar la resistencia al BBVA, varios ministros y exponentes del centroderecha clamaron contra quien ponía en duda la transparencia de estas operaciones. Y cuando Unipol se perfiló como el posible caballero blanco de BNL, la aseguradora, históricamente ligada al mundo de las cooperativas izquierdistas, pareció contar con el apoyo más o menos explícito del Gobierno.

Sin embargo, ahora que la OPA de Unipol, a falta todavía de las autorizaciones necesarias, está encaminada hacia el éxito, la derecha grita escandalizada. Justo ayer, el ministro de Políticas Agrarias, Gianni Alemanno, afirmó que la aseguradora no tiene un plan industrial para BNL y que "habría que revaluar la OPA del BBVA".
Desde la coalición gobernante, llueven acusaciones sobre el centroizquierda y en particular sobre los Democráticos de Izquierda (DS), acusados de querer controlar BNL.

¿Roja o extranjera? De las escuchas telefónicas publicadas por la prensa italiana, se deduce que el Gobierno esperaba que Unipol no se quedara sola al mando de BNL. Una de estas, publicada por el diario Corriere della Sera, revela que Gianni Letta, asesor y amigo personal de Silvio Berlusconi, llamó a Caltagirone para reprocharle que el contrapacto no mantuviera una participación en BNL para contrarrestar la presencia de la aseguradora de izquierdas.

El senador de Forza Italia, Luigi Grillo, uno de los más acérrimos defensores de la italianidad de la banca y del gobernador Antonio Fazio, afirmó públicamente que habría sido mejor que el contrapacto conservara su participación en el capital de la banca romana. Y en este sentido se pronunciaron también diversos exponentes de los democristianos de la UCD.

Esta semana, además, el sindicato Ugl Credito, rama bancaria de la organización sindical conservadora Cisnal, ha convocado una sentada delante de la sede romana de Unipol para manifestar su rechazo a la OPA de la aseguradora. Hasta ahora, este sindicato, muy minoritario en el sector financiero, no había intervenido en la lucha por BNL. Ni siquiera estuvo representado en las reuniones que los otros sindicatos de BNL, desde el autónomo Fabi a los progresistas CGIL, CISL y UIL, mantuvieron con el director de Recursos Humanos (RRHH) de BBVA, Angel Cano, antes de que el banco español decidiese retirar su OPA, el mismo día en que acababa el plazo y tras obtener una adhesión inferior al 1%.

Cuestión moral. Pero la derecha no ha sido la única en cambiar su posición con respecto a la OPA sobre BNL. También en el centroizquierda algo parece haber cambiado desde que estuvo claro que Unipol no se apoyaría en los constructores para "salvar" BNL de las manos de BBVA. Hace dos meses, era casi imposible que algún responsable de los DS estuviera dispuesto a hablar con la prensa sobre BNL. Si Berlusconi defendía la "italianidad" de la banca, la izquierda no podía hacer lo mismo.

Pero ahora el partido más importante del centroizquierda no esconde su aprobación hacia Unipol y defiende la creación de un fuerte grupo de banca-seguro en el país. Las declaraciones del secretario nacional de los DS, Piero Fassino, quien fue de los primeros en afirmar que prefería la OPA de la aseguradora a la de BBVA, desencadenaron una fuerte polémica, empeorada después de que salieran a la luz conversaciones telefónicas de este político con el presidente de Unipol, Giovanni Consorte.

Fassino sostiene que sus llamadas a Consorte tuvieron un carácter exclusivamente informativo y pide que las escuhas sean publicadas íntegrasas, sin omisiones, para que los ciudadanos puedan juzgar cuál fue su papel. El partido ha hecho piña alrededor de su secretario general, pero no toda la coalición de centroizquierda tuvo la misma reacción.

Por parte de la Margherita, el pequeño partido centrista capitaneado por el ex alcalde de Roma, Francesco Rutelli, se ha pedido un debate interno a la coalición sobre la llamada "cuestión moral", es decir, sobre las relaciones que este sector de la política mantiene con el mundo empresarial. El ex juez de Manos Limpias Antonio Di Pietro, quien actualmente milita en uno de los partidos de la oposición, ha llegado a decir que las escuchas telefónicas han desvelado una serie de escándalos que superan los que se destaparon a principio de la década de los noventa y que llevaron a la caída de la Primera República de Bettino Craxi.

Romano Prodi, quien se perfila como favorito en las elecciones primarias que el centro-izquierda celebrará en octubre para elegir su candidato premier, ha mantenido un perfil muy bajo en las últimas polémicas. Desde el principio, Prodi criticó a Bankitalia por la disparidad de tratamiento que reservó a las OPA de los bancos extranjeros. Pero ahora, el "profesor" calla, pese a que los diversos sectores de la oposición le piden que se manifieste al respecto.

O sea, que si la derecha llora por la victoria de la aseguradora de Via Stalingrado (Bolonia), donde tiene su sede Unipol, la izquierda tampoco tiene mucho argumentos para sonreír. Las diferencias de posiciones dentro de la coalición opositora podrían llegar a quebrar la recién reconquistada unidad de la izquierda a falta de menos de un año para las elecciones generales.

   

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