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Viernes
19 de agosto de 2005
El
presidente de Nicaragua restringe las visitas a Arnoldo Alemán
por considerar que conspira contra su Gobierno
Durmiendo
con el enemigo
Por
Miguel Cano
Conspiración
es el motivo con el que ha justificado el presidente de Nicaragua,
Enrique Bolaños, la decisión de restringir las visitas
a su encarcelado, Arnoldo Alemán. En un encuentro ante los
medios de comunicación, Bolaños explicó que
miembros del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), la formación
que le llevo al poder en 2001, negociaban junto a Alemán
la forma de apartarle del poder.
Con
estas declaraciones, Bolaños hacía alusión
al aumento de restricciones aplicadas por el Sistema Penitenciario
Nacional, el pasado 9 de agosto, a la residencia de Alemán,
El Chile, donde 25 efectivos controlan las visitas y los movimientos
del ex mandatario.
Esta medida
se puso en marcha, justo después de que la comisión
que estudia el desafuero de Enrique Bolaños, emitiese un
dictamen en el que indica que las pruebas que acusan al presidente
de presunta malversación de fondos para la campaña
electoral con la que ganó la Presidencia en 2001 son suficientes
para pedir que se retire su inmunidad y sea sometido a juicio.
Sin embargo,
los diputados del PLC han calificado de venganza la decisión
adoptada por Bolaños. Consideran además que es una
respuesta ante la decisión de los miembros liberales de paralizar
en el Congreso la aprobación del Tratado de Libre Comercio
entre EEUU y Centroamérica (Cafta)
Por su parte,
fuentes cercanas al Frente Sandinista de Liberación Nacional
(FSLN), opinan que con esta decisión Bolaños pretende
evitar la reactivación del denominado pacto entre los sandinistas
y Alemán, adoptado en 1999 cuando todavía era presiente
de Nicaragua.
Cuando el ex
mandatario fue acusado en 2002 de malversación de fondos
y de enriquecimiento ilícito, tras la llegada al poder de
Bolaños, los sandinistas optaron por mantener el pacto pero
reorientándolo hacia el nuevo presidente, con el objetivo
de alejarse de cualquier posible acusación de corrupción.
Desde EEUU nunca
se vio bien esta alianza, ya que el FSLN siempre había apoyado
una política nacionalista, oponiéndose a los acuerdos
comerciales con el gigante norteamericano. Por ello, en noviembre
de 2003, el ex secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, presionó
a Bolaños para que se rompiese este entendimiento, con lo
que el acuerdo llegó a su fin.
Hace diez meses,
tanto sandinistas como Alemán comenzaron resucitar el acuerdo,
cuando el ex dirigente ordenó a sus diputados del PLC que
se aliaran con el FSLN para restar el poder al Ejecutivo. Por ello,
la Asamblea Legislativa, dominada por ambos frentes, aprobó
varias reformas constitucionales con el objetivo de quitar a Bolaños
el control de los servicios estatales del agua, energía y
las telecomunicaciones.
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