Viernes 19 de agosto de 2005


La oposición acusa al Gobierno de haber paralizado la gestión debido a los escándalos

Lula intenta recuperar el ritmo de trabajo

Por Americaeconomica.com

El presidente brasileño, Lula da Silva, intenta hacer vida normal y callar a aquellos que acusan al Gobierno de haber paralizado su gestión como consecuencia de los escándalos. El mandatario ha decidido esta semana liberar una partida del gasto para reanudar el programa de infraestructuras. A pesar de todo, de nuevo en los mercados financieros surgen dudas y temores: Esta semana el índice bursátil Ibovespa se ha depreciado un 1,5% y el real ha caído frente al dólar un 4% .

Pero esos no son los únicos datos que muestran el nerviosismo de los inversores ante la prolongación de una crisis política que está minando las posibilidades de Lula de ser reelegido presidente en las elecciones de 2006. En el mes de agosto se ha observado una reducción del flujo de divisas que llegan a Brasil. En los primeros diez días del mes, el saldo negativo fue de siete millones de dólares (5,7 millones de euros), una cifra que contrasta con el superávit de 2.034 millones de dólares (1.669 millones de euros) del mes anterior.

La reacción de los mercados se ha producido en una semana en la que Lula ha querido desmentir a aquellos que aseguran que la Administración está paralizada como consecuencia del enorme barullo que se ha generado tras conocerse la existencia de una trama de corrupción que afecta al Gobierno y al Partido de los Trabajadores (PT). Así ha interpretado la mayoría de los observadores el hecho de que esta semana el Gobierno haya anunciado la liberación de 1.000 millones de reales (343 millones de euros) del presupuesto de gastos para reanudar obras que se encuentran actualmente paralizadas.

Crisis política. El anuncio lo realizó el ministro de Planificación, Paulo Bernardo, quien afirmó que la decisión no tiene nada que ver con la crisis política. Bernardo asegura que el Gobierno ha decidido liberar esos recursos porque está en condiciones de hacerlo. El dinero servirá para revitalizar las inversiones que este año, según ha admitido el ministro, crecen a un ritmo inferior al del ejercicio anterior. En los próximos días se divulgará la lista de los ministerios que se repartirán esos 1.000 millones de reales.

Este anuncio lo realizó el Ejecutivo un día después de conocerse que la oposición renunciaba, de momento, a impulsar un juicio político contra Lula. El pasado lunes por la noche se reunieron las principales formaciones del país opuestas al Gobierno para analizar la situación. Los líderes del Partido del Frente Liberal (PFL), el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el Partido Popular Socialista (PPS), el Partido Democrático Laborista (PDL) y del Partido Verde (PD) coincidieron en descartar la posibilidad de un impeachment contra el presidente brasileño debido a que, en su opinión, faltan dos ingredientes básicos para impulsar un juicio político contra el presidente: la comprobación jurídica de la responsabilidad de Lula en los casos de corrupción y el apoyo popular.

Efectivamente, el martes, la oposición pudo constatar el apoyo social con el que todavía cuenta el mandatario brasileño. La Central Única de Trabajadores (CUT), el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) y la Unión Nacional de Estudiantes Universitarios (UNE) convocaron una marcha a la que asistieron unas 15.000 personas para protestar contra la oleada de corrupción que se ha instalado en el seno del Partido de los Trabajadores (PT), que lidera Lula, y en su Gobierno.

Juicio político. Sin embargo, estas organizaciones sociales, que apoyaron a Lula en las elecciones de 2002, dejaron muy claro que no tienen ninguna intención de pedir un juicio político contra Lula que provoque su destitución y acabe de cuajo con sus aspiraciones se ser reelegido en los comicios que se celebrarán en octubre de 2006.

Aunque no todos creen en la inocencia de Lula. De hecho hay muchos que no lo hacen, entre ellos uno de sus propios hermanos, Jackson Inacio da Silva, quien hace unos días realizó al diario Folha de Sao Paulo, unas declaraciones que debieron doler al presidente.

Jackson, quien también es miembro del Partido de los Trabajadores (PT) y con quien Lula no se habla desde 2003, aseguró que no es posible que Lula no supiera con quién trataba después de toda una vida al lado de José Dirceu (ex ministro de la Presidencia), Duda de Mendonca (el publicista que realizó la campaña que le dio el triunfo en las pasadas elecciones) y José Genoino (ex presidente del PT), todos ellos investigados en relación a los casos de corrupción.

Pero esta no es la peor noticia. Hoy, de nuevo, el ministro de Economía, Antonio Palocci, uno de los pocos que permanecen en el Gobierno tras el estallido de los escándalos y del que incluso se asegura que podría ser el sucesor de Lula, ha sido relacionado con los casos de corrupción.

Palocci. Las declaraciones las ha hecho el abogado Rogerio Buratti, asesor del ministro durante la época en la que fue gobernador de Reibeirao Preto. Buratti afirmó que Palocci recibía una 'propina' mensual de 50.000 reales (17.390 euros) de la empresa Leao & Leao durante el periodo de su mandato. Los recursos habrían sido entregados al ex tesorero del PT Delubio Soares, quien luego los utilizaría para financiar las campañas del partido.

Soares, una de las piezas clave de este entramado de corruptelas, compareció esta semana en la comisión parlamentaria (CPI) que investiga los sobornos a diputados para que apoyaran al Gobierno de Lula. El ex tesorero del PT acabó con la paciencia de varios miembros de la CPI que tuvieron que reprenderlo en varias ocasiones por no responder directamente las preguntas y citar a terceros en sus contestaciones. El presidente de esta CPI, Amir Lando, tuvo además que pedir en dos ocasiones a Soares que fuera más objetivo.

También se ha conocido en estos últimos días el contenido de la declaración ante el Ministerio Público del ex director del Departamento de Contratación y Administración de Material de la empresa estatal Correos, Mauricio Marinho, quien reveló los detalles del esquema de corrupción en dicha compañía. Hay que recordar que este caso en el que está implicado el presidente del Partido Laborista de Brasil (PLB), Roberto Jefferson, fue el primero que estalló. Marinho acusó a Jefferson de ser el organizador del esquema de entrega de dinero al PT desde Correos y reveló que también fue él quien estaba detrás de la corrupción en otras compañías estatales.

El Copom. La noticia económica de la semana fue el mantenimiento de los tipos de interés de referencia por parte del Banco Central (BC), una decisión que no ha gustado ni a los aliados del Gobierno ni la oposición. El Comité de Política Monetaria (Copom) del BC decidió mantener los tipos de interés de referencia a corto plazo en el 19,75%, la mayor tasa desde octubre de 2003.

El Copom justificó esta decisión, igual que en el caso de las dos últimas reuniones, en las perspectivas de comportamiento de la inflación. Un argumento que no es suficiente ni para la mayor parte del espectro político del país ni para las empresas y sindicatos.

Algunos parlamentarios de partidos que pertenecen a la base aliada del Gobierno, como el Partido Laborista de Brasil (PLB), aseguran que el Copom actúa con miedo y demasiada cautela, una actitud que según aseguran es pésima para el país. Según explican algunos periódicos brasileños, en esta ocasión, tanto el Ejecutivo como la oposición, coinciden en que la decisión del BC responde al intento de mantener un comportamiento preventivo contra una eventual repercusión negativa de la crisis sobre la economía. Sin embargo, consideran que tanto cuidado es innecesario debido a que los precios de consumo llevan más de tres meses cayendo y algunos destacan que la actitud de la autoridad monetaria sólo beneficia los intereses del sistema financiero.

   

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