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Viernes
19 de agosto de 2005
Los
desechos radiactivos son uno de los problemas sin solución
satisfactoria para el uso de esta gran fuente energética
Energía
nuclear, ¿sí o no?
Por
Alberto Miguel Arruti
Pese
a que el Partido Socialista español abogaba en su programa
de gobierno por una "sustitución gradual de la energía
nuclear" y pese a las declaraciones permanentes de los ecologistas
en contra de esta fuente, el ministro de Industria español ha manifestado
que sería una "insensatez" prescindir en este momento
de la energía nuclear.
Este combustible
apareció, en primer lugar, dedicado a fines militares. Precisamente,
en estos días, se ha conmemorado el 60 aniversario de
las dos bombas atómicas lanzadas por el Ejército norteamericano
contra las ciudades japonesas de Hirshima y Nagasaki. Después,
vino la aplicación de esta fuente con fines pacíficos.
De un lado,
se han exagerado los riesgos de la energía nuclear. Especialmente
en el problema, no resuelto todavía de forma satisfactoria,
de los residuos nucleares. De otro lado, se ha magnificado esta
energía como algo que iba a traer la paz y la felicidad.
En este sentido, en 1954, Lewis Strauss, director de la Atomic
Energy Comision de EEUU, afirmaba que nuestros hijos (es decir,
una generación posterior), disfrutarían en sus casas
de energía eléctrica "demasiado barata como para
ser medida en el contador" y conocerían la existencia
de hambres regionales endémicas en el mundo únicamente
a través de los libros de historia. Hoy, estas palabras,
nos producen hilaridad, no exenta de tristeza.
Además,
el actual precio del crudo hace todavía más necesaria,
si cabe, a la energía nuclear, hasta el extremo de que el
déficit comercial de EEUU se ha disparado por la factura
del petróleo. En el pasado junio, el saldo negativo entre
exportaciones e importaciones alcanzó los 58.800 millones
de dólares (47.937 millones de euros), lo que significaría
un 6,1% más que en el pasado mes. Se trata del segundo déficit
más elevado en lo que va de año, que supera las expectativas
de los analistas.
En esta situación,
el mundo se apoya cada vez más en esta energía. En
España, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha autorizado
el arranque de la central de Vandellós II (Tarragona), que
permanecía parada desde hace cinco meses por un problema
de corrosión en el sistema, que refrigera el reactor.
En Alemania,
los resultados de las elecciones en el estado de Renania del Norte-Westphalia
y el anuncio de elecciones generales anticipadas para el próximo
septiembre han cambiado las ideas de los partidos políticos,
en relación con la vida útil de las centrales nucleares
alemanas. En EEUU, la Comisión Reguladora Nuclear (NRG) ha
aprobado aumentos de potencia de cinco reactores nucleares con un
total de 245 MW.
El problema
de los residuos radiactivos permanece sin una solución global
y satisfactoria. La mayor parte de estos desechos está constituida
por materiales de actividad baja y media, producidos en la generación
de electricidad y en los hospitales. Forman el 90% en volumen y
contienen sólo el 4% de la radiactividad total. Los residuos
de alta actividad representan un pequeño volumen y contienen
el 96% de la radiactividad.
Francia y Reino
Unido, los países europeos con más centrales nucleares,
son los dos únicos que disponen de fábricas de reproceso.
Los distintos estados de Norteamérica negocian, con los gobiernos
respectivos el almacenamiento de dichos desechos. En Suecia, tres
de cada cuatro suecos, según una encuesta sobre la gestión
de residuos, estiman que el almacenamiento definitivo de combustibles
gastados en las centrales nucleares debe ser realizado tan pronto
como sea posible. Y así en otros países.
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