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Más
de 35.000 residentes de Nueva Orleans que no han podido
abandonar la ciudad por su delicado estado de salud o por
la falta de medios económicos esperan en el gran
estadio de Luisiana la llegada del huracán Katrina,
prevista para hoy.
La mayoría de estas personas no ha huido de los vientos
de más de 257 kilómetros por hora por estar
incapacitadas físicamente o no poder abandonar sus
camas del hospital. La mayor parte de ellos se ha trasladado
al estadio con víveres, ropa y aparatos de radio.
Mientras las personas aguardaban a las puertas del estadio,
la lluvia del Katrina comenzó a mojarlos. Los habitantes
más débiles fueron trasladados en primer lugar
al estadio, el más seguro de los 10 refugios en los
que los más de 100.000 residentes están siendo
alojados.
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