La
asamblea extraordinaria que ayer celebró el Banco
Hipotecario de Argentina sirvió para que éstos
avalaran la actuación de la dirección de la
entidad controlada, por el empresario Eduardo Elsztain, pero
también para hacer evidente las graves discrepancias
que existen entre el grupo privado que gestiona el banco
y los representantes del Estado. Fuentes financieras consultadas
por Americaeconomica.com explican que las relaciones
con el Gobierno son cada día más complejas,
lo que está pasando factura a la evolución de la entidad.
El
Estado controla la mayoría de las acciones del banco,
pero la gestión está en manos privadas, la
controla un grupo formado por el Fondo Dolphin, Ritelco,
BGL Latin America Capital Partners, IRSA, Inversiones Financieras
del Sur y IFIS LImited que lidera el vicepresidente de la
entidad y presidente de IRSA, Eduardo Elsztain. Esta
situación es la que está complicando la gestión
diaria de la entidad e incluso sus proyectos a largo plazo.
En la Asamblea
Extraordinaria quedó claramente expuesto el conflicto
que mantienen ambos bandos. El objetivo de este encuentro
era básicamente uno: La ratificación o no
del pago de la gratificación por valor de 30,9 millones
de pesos (8,6 millones de euros) que se auto concedió
el equipo directivo como premio a su labor y la revalorización
de las acciones en el mercado bursátil argentino.
El
esfuerzo de la dirección. El encargado de
defender esta prima fue el propio Elsztain, quien destacó
la buena gestión de la directiva y aseguró
que la retribución es legal y tuvo como objetivo
retribuir el esfuerzo del comité ejecutivo para sostener
el banco tras la crisis.
Esos
fondos, los 30,9 millones de pesos, se encuentran inmovilizados.
Una parte está depositada en una cuenta a favor del
banco hasta que la Comisión Nacional de Valores (CNV)
concluya su investigación y otra está colocada
en plazos fijos en el banco hasta que se aclare el asunto.
La
posición del Estado la defendió el director
de la entidad, Julio Machi, quien intentó convencer
a los accionistas de que no ratificaran estos sobresueldos
porque se aprobaron sin la autorización del directorio
ni de la Asamblea.
Al
final, ganó el grupo de IRSA al obtener el apoyo
del 50,95% de los votos. La opción de los representantes
del Estado la defendieron el 49,05%, en ese porcentaje se
incluye el voto de las Administradoras de Fondos de Pensiones
(AFJP) del banco que controlan el 5% del capital del Hipotecario.
Panorama
pesimista. Algunos analistas consultados por este
diario explican que el conflicto que mantienen la dirección
de la firma y los representantes del Gobierno Nacional,
y que ha quedado patente en esta Asamblea, ha complicado
el panorama de la entidad. Una de las consecuencias ha sido
que no han podido concretarse las negociaciones para absorber
la filial argentina de BNL que, según estas fuentes,
"habría generado fuertes sinergias al dotar
a la entidad de una extendida red minorista para diversificar
su actividad de negocio transaccional, con lo que se habría
acelerado rápidamente su ritmo de expansión".
Las negociaciones continúan, pero "el panorama
es más pesimista".
Ayer,
el día de la Asamblea, las acciones del Hipotecario
cayeron un 2,27% frente a la subida acumulada desde el 31
de agosto de 2004 del 106,4%.
La
solución, según algunos observadores, sólo
puede ser una: que alguno de los sectores (el Estado o el
grupo privado que controla la gestión) venda su participación
al otro, algo que, según la prensa argentina, se
planteó el empresario Eduardo Elsztain antes de la
Asamblea. |