Mientras
las autoridades de los países que integran el Mercosur
(Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) intentan desbloquear
las negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio
(TLC) con la Unión Europea (UE) en el seno del bloque
comercial latinoamericano las discrepancias son cada vez
más evidentes. El Gobierno de Kirchner acaba de anunciar
nuevas medidas para restringir la importación de
calzado y juguetes para hacer frente a la oleada de productos
procedentes de Brasil y China.
La
Administración argentina ha emitido dos resoluciones
por las que, a partir de ahora, a ambos sectores se les
aplicará licencias no automáticas. El ministro
de Economía, Roberto Lavagna, ha explicado que en
el caso de los calzados se ha adoptado esta medida debido
a la apreciación del tipo de cambio que ha experimentado
el real brasileño, lo que ha generado al país
que dirige Lula problemas para colocar sus productos en
EEUU y Europa. Respecto
al sector juguetero, la resolución tiene como objetivo
prioritario frenar el avance de las importaciones chinas.
Las
medidas nacen con carácter preventivo y tienen como
objetivo frenar el flujo de compras al exterior este año,
aunque las resoluciones tienen una vigencia indefinida.
El
caso de Brasil. El
Gobierno argentino y el brasileño firmaron un acuerdo
para limitar el cupo de zapatos que pueden entrar en el
país austral. En 2004, ese cupo era de 13,5 millones
de pares, pero ingresaron 15,8 millones, una cifra que hubiera
tendido a aumentar si la Administración de Kirchner
no hubiera tomado las medidas restrictivas anunciadas ayer
y que en varias ocasiones había solicitado la Confederación
Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Pero
el conflicto entre Argentina y Brasil por las asimetrías
comerciales viene de lejos y afecta a más sectores.
Según
un estudio realizado por la CAME con datos de 2004, el déficit
comercial diario promedio de Argentina con Brasil fue el
año anterior de casi 7.000 millones de dólares
(5.727 millones de euros). De media, Argentina importó
al día productos brasileños por valor de 30
millones de dólares (24,5 millones de euros) mientras
que las exportaciones a este país vecino fueron de
22,2 millones (18,16 millones de euros).
En
el mencionado informe se asegura que "la función
del Mercosur como bloque de asistencia recíproca
para fomentar el desarrollo ha sido completamente ignorada
y en cambio, la descoordinación en las políticas
de ambos países ha llevado a una especialización
sectorial completamente desfavorable para Argentina que
no estaba prevista en el acuerdo inicial y que podría
hacer desaparecer importantes sectores productivos".
El
caso de China. En
el caso de China, las restricciones están motivadas
por la avalancha de productos procedentes de este país
asiático, sobre todo en el sector del juguete. Las
importaciones desde esta nación aumentaron entre
2003 y 2004 un 84,6% hasta los 48 millones de dólares
(39,2 millones de euros) y para este año se espera
que las compras argentinas a China alcancen los 74 millones
de dólares (60,5 millones de euros).
A
los empresarios del país austral les preocupa principalmente
las consecuencias de este incremento de las importaciones
en el sector de bienes de consumo, productos que en su mayoría
produce Argentina. Pero no pueden competir con ellos debido
a que hay unas claras desventajas frente a China, cuya economía,
a su juicio, está altamente subsidiada y paga salarios
ínfimos; una situación que contrasta con la
economía de mercado de Argentina en la que el gasto
salarial es un componente de mucho peso en la ecuación
de los costes empresariales.
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