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Miércoles 31 de agosto de 2005 
 
El Gobierno argentino impone restricciones a la importación de calzado y juguetes
 

Mientras las autoridades de los países que integran el Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) intentan desbloquear las negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio (TLC) con la Unión Europea (UE) en el seno del bloque comercial latinoamericano las discrepancias son cada vez más evidentes. El Gobierno de Kirchner acaba de anunciar nuevas medidas para restringir la importación de calzado y juguetes para hacer frente a la oleada de productos procedentes de Brasil y China.

La Administración argentina ha emitido dos resoluciones por las que, a partir de ahora, a ambos sectores se les aplicará licencias no automáticas. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, ha explicado que en el caso de los calzados se ha adoptado esta medida debido a la apreciación del tipo de cambio que ha experimentado el real brasileño, lo que ha generado al país que dirige Lula problemas para colocar sus productos en EEUU y Europa. Respecto al sector juguetero, la resolución tiene como objetivo prioritario frenar el avance de las importaciones chinas.

Las medidas nacen con carácter preventivo y tienen como objetivo frenar el flujo de compras al exterior este año, aunque las resoluciones tienen una vigencia indefinida.

El caso de Brasil. El Gobierno argentino y el brasileño firmaron un acuerdo para limitar el cupo de zapatos que pueden entrar en el país austral. En 2004, ese cupo era de 13,5 millones de pares, pero ingresaron 15,8 millones, una cifra que hubiera tendido a aumentar si la Administración de Kirchner no hubiera tomado las medidas restrictivas anunciadas ayer y que en varias ocasiones había solicitado la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Pero el conflicto entre Argentina y Brasil por las asimetrías comerciales viene de lejos y afecta a más sectores.

Según un estudio realizado por la CAME con datos de 2004, el déficit comercial diario promedio de Argentina con Brasil fue el año anterior de casi 7.000 millones de dólares (5.727 millones de euros). De media, Argentina importó al día productos brasileños por valor de 30 millones de dólares (24,5 millones de euros) mientras que las exportaciones a este país vecino fueron de 22,2 millones (18,16 millones de euros).

En el mencionado informe se asegura que "la función del Mercosur como bloque de asistencia recíproca para fomentar el desarrollo ha sido completamente ignorada y en cambio, la descoordinación en las políticas de ambos países ha llevado a una especialización sectorial completamente desfavorable para Argentina que no estaba prevista en el acuerdo inicial y que podría hacer desaparecer importantes sectores productivos".

El caso de China. En el caso de China, las restricciones están motivadas por la avalancha de productos procedentes de este país asiático, sobre todo en el sector del juguete. Las importaciones desde esta nación aumentaron entre 2003 y 2004 un 84,6% hasta los 48 millones de dólares (39,2 millones de euros) y para este año se espera que las compras argentinas a China alcancen los 74 millones de dólares (60,5 millones de euros).

A los empresarios del país austral les preocupa principalmente las consecuencias de este incremento de las importaciones en el sector de bienes de consumo, productos que en su mayoría produce Argentina. Pero no pueden competir con ellos debido a que hay unas claras desventajas frente a China, cuya economía, a su juicio, está altamente subsidiada y paga salarios ínfimos; una situación que contrasta con la economía de mercado de Argentina en la que el gasto salarial es un componente de mucho peso en la ecuación de los costes empresariales.

 

 

 

 

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