Argentina
necesitaría contar con unas reservas internacionales
de 32.000 millones de dólares (26.182 millones de
euros), según ha asegurado el ministro del Banco
Central de la República Argentina (BCRA), Martín
Redrado. Y aunque en los últimos años se han
incrementado a buen ritmo, todavía queda mucho para
conseguir el objetivo. En estos momentos, las reservas ascienden
a 25.149 millones de dólares (20.576 millones de euros), según
datos del BCRA.
La
cifra actual de reservas es un 21,4% inferior a lo deseado,
según los cálculos de Redrado. No obstante,
la situación ha mejorado considerablemente desde
2001, año en el que estalló la crisis argentina
y que culminó en diciembre con la suspensión
de pagos de la deuda del país.
En
ese año, las reservas cayeron un 43% hasta alcanzar
a final del ejercicio los 14.500 millones de dólares
(11.863 millones de euros) y siguieron descendiendo a lo
largo de los siguientes años hasta alcanzar un mínimo
en 2003 de 8.250 millones de dólares (6.750 millones
de euros).
Generan
confianza. Redrado ha recordado que las reservas
internacionales son un seguro frente a la interrupción
del flujo de fondos y la salida de capitales. Además,
si son elevadas, generan confianza en los inversores que
perciben que el país tiene mayores probabilidades
de afrontar sus pagos externos ante cualquier cambio imprevisto
en las condiciones financieras internas o externas.
En
el caso actual de Argentina, el Gobierno ha reiterado en
varias ocasiones que utilizará las reservas para
hacer frente a los pagos con los organismos internacionales.
Hay que recordar que en estos momentos las negociaciones
entre el país austral y el FMI están paralizadas.
El Gobierno de Kirchner busca que el organismo acceda a
la reestructuración de la deuda que mantiene con
él, pero la Administración argentina, en pleno
periodo pre electoral, se resiste a iniciar unas conversaciones
de las que probablemente surjan concesiones al Fondo en
forma de exigencias de cumplimento de variables macroeconómicas. |