El
presidente brasileño, Lula da Silva, ha decidido
aplicar una medicina que raras veces falla para intentar
recuperar algo de su popularidad tras su estrepitoso fracaso
de ayer en el Congreso: ha propuesto un aumento del gasto
público para incrementar el salario de los funcionarios
e impulsar proyectos en infraestructuras y la salud pública.
Lula
pretende que el gasto público para el próximo
año se incremente hasta los 389.500 millones de reales
(134.096 millones de euros), lo que supone un incremento
de casi el 9% respecto al aprobado para este año.
El anuncio lo ha realizado el ministro de Presupuesto, Paulo
Bernardo Silva, quien ha explicado que esta propuesta incluye
108.000 millones de reales (37.182 millones de euros) que
serán destinados a los salarios de los dos millones
de trabajadores del Gobierno federal, y 14.700 millones
(5.060 millones de euros) para hacer nuevas carreteras,
puertos y realizar otras inversiones.
Según
informa la agencia Bloomberg, Bernardo Silva ha
explicado a los medios de comunicación del país
que con estas cuentas el Gobierno pretende garantizar el
crecimiento, pero con responsabilidad fiscal y priorizando
los gastos en programas sociales.
Propuesta
bajo presión. Esta propuesta de presupuesto,
según algunos observadores, responde a la presión
a la que está sometido el Gobierno, con una crisis
política encima que se agrava cada día que
pasa mientras las elecciones presidenciales se acercan y
los fracasos en el Congreso se agolpan.
El
último fue ayer. La Cámara baja rechazo por
mayoría el veto dado por Lula a un incremento del
15% de los salarios de los trabajadores del Parlamento.
Al Gobierno ahora sólo le queda como recurso apelar
al Tribunal Supremo Federal. La Administración brasileña
se niega a aceptar este incremento porque considera que
el Gobierno no tiene los fondos suficientes para afrontar
este gasto cifrado en unos 470 millones de reales (161 millones
de euros).
En
un principio, los inversores se pusieron nerviosos ante
esta nueva derrota de Lula, pero hoy los mercados comenzaron
a respirar un poco más tranquilos. El índice
bursátil Ibovespa acumula desde ayer y hasta el cierre
de esta edición una revalorización del 0,4%,
mientras que el real gana frente al dólar un 1,5%.
Noticias
poco alentadoras. Y eso que las noticias no son
demasiado alentadoras. Desde el punto de vista económico,
se ha conocido que la confianza del consumidor ha caído
por tercera vez consecutiva. La proporción de los
brasileños que creen que mejorará su situación
económica en los próximos seis meses se redujo
desde el 52,1% de julio hasta el 46,7% de junio.
Desde
el punto de vista político, la atención está
centrada hoy en las comisiones de Correos y Sobornos que
hoy presentarán una lista con el nombre de los 18
diputados que están siendo investigados a raíz
de los escándalos de corrupción. En ella aparecen
siete parlamentarios del Partido de los Trabajadores (PT),
cuatro del Partido Progresista (PP), tres del Partido Liberal
(PL), dos del Partido Laborista (PTB), uno del Partido del
Movimiento Democrático Braisleño (PMDB) y
otro del Frente Liberal (FL). Todas estas formaciones políticas,
excepto el PP y el PFL forman parte de la bases aliada del
Gobierno.
El
informe será posteriormente presentado a la Mesa
directiva del Congreso y un Tribunal Interno deberá
decidir si lo tramitan al Consejo de Ética. Si es
así, se decidirá si se les cancela su mandato
en el Parlamento en una votación secreta en el Plenario
de la Cámara baja.
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