Los
escándalos de corrupción dan cada día
un nuevo disgusto a Lula. Pero hay algo que, de momento,
no le falla al presidente brasileño: la evolución
de la economía. Hoy se ha conocido que el PIB del
país creció en el segundo trimestre del año
un 1,4% respecto al anterior, un ritmo que ha superado las
expectativas de la mayoría de los expertos.
El
crecimiento respecto al mismo trimestre del año anterior
fue del 3,9% y en el acumulado del año el aumento
fue del 3,4% en relación con el mismo periodo de 2004;
unas tasas que muestran que la economía brasileña,
de momento, no ha sentido los efectos de la grave crisis
política que atraviesa el país.
Eso
al menos demuestran los datos y así lo afirma el ministro de Economía,
Antonio Palocci, quien ha asegurado que cuando los analistas
estudien detenidamente los números de la economía
de Brasil percibirán su resistencia a la crisis política.
En un seminario sobre objetivos de inflación organizado
por el Banco Central del país (BC), Palocci explicó
que la solidez de la economía de Brasil está
apoyada en la buena evolución de las cuentas públicas
y los resultados del sector exterior.
Una
crisis muy grave. Este optimismo en torno a las
variables macroeconómicas del país contrasta
con el ambiente político. Hoy el presidente Lula
ha calificado la crisis de "extremadamente grave",
pero también ha pedido seriedad al país. El
mandatario brasileño ha asegurado que es posible
que al final de todo este proceso se tenga que crear un
nuevo instrumento para pedir disculpas a las personas que
han sido "crucificadas" injustamente, víctimas
de acusaciones sin fundamento.
Mientras
tanto, en el Congreso se prepara la lista de los diputados
involucrados en los casos de corrupción que podrían
perder su mandato en la Cámara baja. Son 18 las personas
que aparecen en esta relación que será entregada
a la Presidencia del Parlamento, el órgano
que decidirá sobre la retirada del fuero parlamentario.
El
Presupuesto de 2006. En cualquier caso, todo parece preparado
para evitar que la crisis pase factura a la economía.
Hoy, los presidentes del Partido de los Trabajadores (PT),
Tarso Genro, del Partido Socialista de Brasil (PSB), Roberto
Amaral, y del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), Renato
Rabelo, todos ellos de la base aliada del Gobierno, han
presentado al Ejecutivo un documento en el que proponen
la coordinación de las formaciones que apoyan a Lula
ante la próxima discusión del proyecto de
Presupuesto para 2006.
Estos partidos proponen en un comunicado conjunto
que se prioricen los debates sobre los asuntos relevantes
para el desarrollo del país, como la inversión
en infraestructura, la salud pública, vivienda, educación
o la política de ayudas sociales. Estas fuerzas políticas
consideran además que el momento de la discusión y posterior
votación del Presupuesto será clave para la
configuración del último año de mandato
del presidente Lula. |