Mañana
comienza en Bruselas un encuentro clave entre los representantes
del Mercosur y la Unión Europea (UE) para intentar
desbloquear las negociaciones para la firma de un acuerdo
de libre comercio (TLC). Esta vez, y tras una multitud de
reuniones técnicas que condujeron al bloqueo de las
conversaciones en septiembre de 2004, se celebrará
una cumbre ministerial para dar un impulso político
al pacto, aunque los países latinoamericanos no son
demasiado optimistas sobre los resultados de esta importante
cita.
Hoy
los representantes del Mercosur comenzarán a llegar
a la capital belga. En el encuentro participarán
por el lado latinoamericano: el ministro de Economía
de Argentina, Roberto Lavagna, y los cancilleres de Brasil,
Celso Amorim, Uruguay, Reinaldo Gargano, y Paraguay, Leila
Rachid. En frente tendrán al comisario de Comercio
de la UE, Peter Mandelson, el de Agricultura, Marian Fisher,
y al de Relaciones Exteriores, Benita Ferraro.
El
encuentro supone la reanudación de las negociaciones
entre ambos bloque comerciales para la firma de un TLC al
más elevado rango tras casi un año de paralización.
La cita se prolongará hasta el viernes, aunque entre
los representantes latinoamericanos no hay demasiadas esperanzas
de que se produzcan avances de calado durante estas conversaciones.
Moderado
optimismo. Antes de partir hacia Brusela, Lavagna
manifestó ante la prensa que sus expectativas son
de "moderado optimismo" y reconoció que
existen dificultades por parte de la UE para presentar una
oferta de mayor apertura. El ministro argentino fue tajante:
"si no se puede discutir una mayor apertura comercial
el acuerdo es inviable".
Por
su parte, el canciller brasileño ha asegurado que
"sin impulso político las negociaciones no avanzan"
en referencia a las reuniones técnicas que se llevaron
a cabo y que no sirvieron para nada. De hecho, derivaron
en la suspensión de las conversaciones.
Amorim
coincidió con Lavagna en la necesidad de una mejor
oferta para el acceso de los productor agropecuarios procedentes
del Mercosur: "la presentada el año pasado es
inaceptable", según el titular de Exteriores.
El ministro brasileño aseguró también
que en la reunión de Bruselas será necesario
definir objetivos estratégicos y dar una solución
para cuestiones como el plazo para la conclusión
de las negociaciones y el porcentaje de comercio entre los
dos bloques que se verá afectado por el acuerdo.
Las
mismas reclamaciones. De momento, las posturas
son las mismas de siempre, los ministros latinoamericanos
insistirán en la necesidad de que Europa amplíe
las cuotas para sus productos agrarios con el fin de que
el incremento de sus exportaciones hacia el Viejo Continente
pueda permitir a los países del Mercosur compensar
los subsidios que aplican las naciones comunitarias al sector
del campo. Y la UE también exigirá lo mismo
que en las ocasiones anteriores: una mayor apertura de Latinoamérica
en el sector servicios.
A
pesar de los obstáculos, la UE mantiene su objetivo
de concluir las negociaciones en mayo de 2006 durante la
reunión de los mandatarios de ambos bloques.
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