El
Banco Central de México (Banxico) ha reducido los
tipos de interés en 25 puntos básicos hasta
situarlos en el 9,5%. La decisión es histórica
no sólo porque es la primera vez en años que
da una muestra de relajación en su política
monetaria sino por la forma de realizarlo, un nuevo mecanismo
que supondrá, según los expertos, el cambio
definitivo hacia el establecimiento de un tipo de referencia
básico al estilo de los fed funds de EEUU
o de la tasa selic brasileña.
La
principal misión de Banxico es controlar la inflación
y para conseguirlo la autoridad monetaria utiliza desde
1998 el denominado 'corto' en lugar de fijar directamente
un tipo de referencia. A través de este mecanismo
la autoridad monetaria ajusta diariamente la oferta de dinero
del mercado, es decir, fija la cantidad diaria de recursos
(corto) que tienen a su disposición los bancos en
Banxico. Si se incrementa el 'corto' normalmente se produce
un incremento de tipos de interés.
El
posible fin del 'corto'. Pero en esta ocasión,
para provocar una reducción de los tipos de interés,
la autoridad monetaria ha mantenido sin
variaciones el 'corto' en 79 millones de pesos (5,9
millones de euros) y en su lugar lo que ha hecho es permitir
un descenso de 25 puntos básicos en la tasa de fondeo
(la rentabilidad que pagan los bancos por los recursos),
lo que ha provocado una reducción de los tipos de
interés hasta el 9,5%.
Según
interpretan la mayoría de los observadores esta decisión
podría ser una señal de que Banxico piensa
abandonar en breve el 'corto' como instrumento de política
monetaria para adoptar otra herramienta: la fijación
directa de un tipo de interés de referencia como
el que aplica el Banco Central de Brasil, la FED de EEUU
o el Banco Central Europeo (BCE).
Financiación
sólo para los ricos. La decisión
supone también un alivio para los mexicanos. Es la
primera vez desde abril de 2002 que se produce una muestra
de relajación monetaria que, entre otras cosas, animará
la actividad crediticia del sector bancario. En el segundo
trimestre del año, el conjunto de entidades financieras
mexicanas ganó 2.240 millones de dólares (1.823
millones de euros), lo que supone un espectacular crecimiento
del 89%.
Este
resultado es fruto fundamentalmente de la buena marcha del
negocio de la financiación al consumo. Sin embargo,
el resto de la actividad crediticia no parece tan boyante.
Además, según ha asegurado el presidente de
la Asociación de Bancos de México, Marcos
Martínez, la banca "subparticipa" en el
mercado mexicano porque no sirve a todo el país,
sino sólo a una parte, a los de mayor capacidad económica.
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