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Martes 30 de agosto de 2005 
 
Chávez amenaza con pedir la extradición del reverendo Paterson
 

Al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no le han servido las disculpas del reverendo de EEUU Pat Robertson, quien la semana pasada defendió en una de sus arengas la posibilidad de asesinar al mandatario venezolano para conseguir eliminarle sin tener que invadir el país. Estas declaraciones complicaron aún mas las difíciles relaciones que mantienen Washington y Caracas, vínculos que podrían empeorar todavía mas si Chávez cumple su amenaza y pide la extradición del predicador. Para mediar en el asunto ha llegado a Venezuela otro reverendo estadounidense: Jesse Jackson.

Cuando partía de La Habana, Chávez no hizo ninguna declaración exaltada tras conocer las palabras de Robertson y posteriormente tampoco habló demasiado sobre el tema. De ello se encargaron los portavoces del Gobierno. Sin embargo, la estrategia del presidente ha cambiado una vez que ya se ha decidido una línea de acción.

El mandatario venezolano anunció ayer durante una reunión en Caracas de la Organización de Estados Americanos (OEA) que su Gobierno demandará penalmente al predicador y aseguró que podría pedir su extradición de acuerdo a los convenios internacionales.

Fundamento legal dudoso. EEUU contestó rápidamente a Chávez. El portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Sean McCormack, contestó unas horas más tarde que cree que el fundamento legal del Gobierno de Venezuela es dudoso.

En cualquier caso, el plan del presidente venezolano sigue adelante y ha anunciado que solicitará la cinta del programa en el que el reverendo realizó las polémicas declaraciones para evaluar el contexto en el que se pronunciaron.

Este anuncio fue realizado en una rueda de prensa junto a otro reverendo de EEUU, Jesse Jackson, quien se encuentra de visita en Caracas. Jackson ha defendido a Chávez y al mismo tiempo ha intentado quitar tensión a la relación que mantiene el Gobierno de EEUU y el venezolano. El reverendo aseguró que las palabras de Robertson no responden a la política emprendida por EEUU y recordó que su incitación al asesinato fue rechazada en el país norteamericano.

No obstante, desde Washington las disculpas se limitaron a asegurar que las palabras de Robertson fueron "inapropiadas".

Edita Asesores de Publicaciones S.L.