Al
presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no le han servido
las disculpas del reverendo de EEUU Pat Robertson, quien
la semana pasada defendió en una de sus arengas la
posibilidad de asesinar al mandatario venezolano para conseguir
eliminarle sin tener que invadir el país. Estas declaraciones
complicaron aún mas las difíciles relaciones
que mantienen Washington y Caracas, vínculos que
podrían empeorar todavía mas si Chávez
cumple su amenaza y pide la extradición del predicador.
Para mediar en el asunto ha llegado a Venezuela otro reverendo estadounidense:
Jesse Jackson.
Cuando partía de La Habana, Chávez
no hizo ninguna declaración exaltada tras conocer
las palabras de Robertson
y posteriormente tampoco habló demasiado sobre el
tema. De ello se encargaron los portavoces del Gobierno.
Sin embargo, la estrategia del presidente ha cambiado una
vez que ya se ha decidido una línea de acción.
El
mandatario venezolano anunció ayer durante una reunión
en Caracas de la Organización de Estados Americanos
(OEA) que su Gobierno demandará penalmente al predicador
y aseguró que podría pedir su extradición
de acuerdo a los convenios internacionales.
Fundamento
legal dudoso. EEUU contestó rápidamente
a Chávez. El portavoz del Departamento de Estado
de EEUU, Sean McCormack, contestó unas horas más
tarde que cree que el fundamento legal del Gobierno de Venezuela
es dudoso.
En
cualquier caso, el plan del presidente venezolano sigue
adelante y ha anunciado que solicitará la cinta del
programa en el que el reverendo realizó las polémicas
declaraciones para evaluar el contexto en el que se pronunciaron.
Este
anuncio fue realizado en una rueda de prensa junto a otro
reverendo de EEUU, Jesse Jackson, quien se encuentra de
visita en Caracas. Jackson ha defendido a Chávez
y al mismo tiempo ha intentado quitar tensión a la
relación que mantiene el Gobierno de EEUU y el venezolano.
El reverendo aseguró que las palabras de Robertson
no responden a la política emprendida por EEUU y
recordó que su incitación al asesinato fue
rechazada en el país norteamericano.
No
obstante, desde Washington las disculpas se limitaron a
asegurar que las palabras de Robertson fueron "inapropiadas". |