Mariano
Palacios Alcocer, madricista a juicio de algunos priístas,
será oficialmente el sucesor de Roberto Madrazo en
la cabeza de la formación. La decisión se
ha tomado después de una intensa jornada de debate
dominada por las renuncias, las ausencias y los abucheos.
Finalmente Madrazo consiguió todos sus objetivos:
colocar a un afín en la Presidencia del partido y
deshacerse de Esther Gordillo, su principal opositora.
La
designación de Palacios, antiguo secretario técnico
del Consejo Político del PRI, se realizó en
un intenso debate de 12 horas, en el que además se
acordó renovar al completo el Comité Ejecutivo
Nacional (CEN). En un primer momento, todo parecía
apuntar a que Sergio García Ramírez, presidente
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, propuesto
por la cúpula priísta, asumiría el
cargo. Pero, debido a la complejidad de los trámites
que tendría que realizar para dimitir de su actual
cargo, rechazó la propuesta.
Algunos
miembros del PRI, barajaron la posibilidad de presentar
a otros candidatos, como el líder priísta
en el Senado, José Ramón Martell, que sin
embargo no acudió a la sesión del CPN, posiblemente
consciente de su poco respaldo en opinión de los
medios de comunicación mexicanos.
Cuando
Madrazo presentó su renuncia, los presentes adoptaron
el proceso legal a seguir, indicado en los estatutos internos
del PRI, en concreto el artículo 164: el cargo inmediatamente
inferior a la dirección del partido, es decir, el secretario
general, debía asumir el puesto.
Pero
Esther Gordillo, la persona que hasta la celebración
de la reunión ocupaba el cargo, no estaba presente.
La decisión la había tomado el lunes pasado
cuando acusó a Madrazo de romper un acuerdo al que
habían llegado después de días de negociación.
El
pacto establecía que Gordillo tomaría las riendas
del partido cuando el cabeza de la formación presentase
su dimisión, pero dejaba en incertidumbre el tiempo
que debía permanecer como líder priísta.
Por un lado, la corriente interna disidente del PRI, Unión
Democrática (UD) encabezada por Alberto Montiel,
pedían que estuviese hasta las elecciones presidenciales
de 2006, con el objetivo de evitar que un madracista pudiese
asumir el relevo. Por el otro, Madrazo, que desconfiaba
de la ex secretaria por su cercanía a UD, pedía
su permanencia hasta que se realizaran las internas, ya
que si el tabasqueño era vencido por su rival, no
quería que el enemigo, conocidos además como
Todos Contra Madrazo (TUCOM) dirigiese el partido.
Aunque
los presentes eran conscientes de la ausencia de Gordillo,
Palacios, todavía en calidad de secretario técnico
del CPN, invocó el artículo 164 de los estatutos
y llamó a la secretaria general. Sin embargo sólo
se escucharon abucheos en la sala. Después, nombró
a Ramon Martell, el siguiente que debería asumir
el cargo de líder del PRI, pero tampoco había
acudido a la sesión.
Por
último, Palacios se dirigió al secretario
de Acción Electoral, César Augusto Santiago,
el tercero en la línea para relevar a Madrazo, que,
si bien aceptó la designación, después
renunció al puesto para que el CPN convocase elecciones
en las que saliese el nombre oficial del nuevo líder
del PRI.
Al
final, uno de los consejeros del partido, Celso Humberto
Delgado, propuso a Palacios como sustituto de Madrazo, y
la designación fue apoyada por el resto de los magistrados
con unanimidad.
Gordillo,
llegará hasta el final.
Después de conocer el resultado, la ahora ex secretaria
general del PRI ha calificado a Palacios de incondicional
a Madrazo y culpa al ex líder de la formación
de haber dado un golpe en el seno del partido.
Además,
Gordillo ha anunciado que el nuevo mandatario priísta
ya habia ocupado el cargo antes por lo que ha decidido revisar
los estatutos para comprobar si la legislación interna
lo permite. Mientras, en aras de recuperar lo que a su
juicio le pertenece, llevará el caso a vía judicial
en los próximos días.
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