Viernes 26 de agosto de 2005


El presidente venezolano impulsa en La Habana el proyecto de Petrocaribe en medio de la creciente tensión con EEUU

Chávez lidera con paso firme la integración energética de Latinoamérica

Por G. Velasco

La integración energética de Latinoamérica comienza a ser algo más que un proyecto bajo la batuta del presidente venezolano, Hugo Chávez. Sus visitas a Cuba y a Jamaica esta semana han servido para comenzar a dar forma a Petrocaribe, mientras los países del Mercosur firmaban paralelamente el acta de nacimiento del anillo energético propuesto por el mandatario latinoamericano en la última cumbre de este bloque comercial. Estos avances se producen en un momento de creciente tensión entre Washington y Caracas, tensión que no impide a ambos países hacer negocios.

La visita de Hugo Chávez a La Habana se ha convertido en un detonante para acelerar los trabajos de la puesta en marcha de Petrocaribe, el proyecto de integración energética regional que forma parte de un plan más ambicioso enmarcado en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), la propuesta de Venezuela para desafiar el dominio de Washington en la región.

Aunque Chávez no necesita excusas para visitar a su amigo y aliado Fidel Castro, en esta ocasión el motivo era el acto de graduación de estudiantes de la Escuela de Medicina de Cuba. El presidente venezolano trasladó a este país caribeño su retransmisión dominical del programa radiofónico 'Aló, presidente', que en esta ocasión contó con la participación especial de su anfitrión.

Chávez aprovechó esta plataforma y la presencia del mandatario cubano para realizar varios anuncios relacionados con los procesos de integración regional que impulsa y que cuentan con el apoyo incondicional de Cuba. Uno de ellos es el de Petrocaribe, un plan que comenzó a andar a principios de julio en la primera Cumbre Energética del Caribe, que se celebró en Venezuela y que contó con la asistencia sorpresa del propio Fidel Castro, quien hacía años que no se trasladaba al exterior para participar en algún evento. Su presencia fue mucho más que un gesto hacia su aliado venezolano. Su implicación personal en el proyecto consiguió dar más fuerza al mensaje de desafío que supone la creación de Petrocaribe para los intereses de EEUU en la región.

Petrocaribe existe. Este mismo mensaje, y con los mismos protagonistas, es el que se ha reiterado esta semana en La Habana. Ya no hay duda de que Petrocaribe existe, más que nada porque cuenta con dinero fresco para su funcionamiento tras la activación de un fondo de 50 millones de dólares (41,1 millones de euros) para créditos a países del Caribe como avance de ese programa de integración energética.

Y lo que es más importante: también se ha firmado el primer acuerdo bilateral de Petrocaribe. Los protagonistas, Venezuela y Jamaica, isla a la que se trasladó Chávez tras su viaje a La Habana. Allí se firmó el pacto por el que el país andino se compromete a incrementar el suministro de petróleo que destina a Jamaica en 7.300 barriles de crudo hasta los 21.000 barriles diarios. Este aumento del abastecimiento permitirá al país tener mayor capacidad de refinanciación diaria.

Es el primer paso para la constitución, a base de acuerdos binacionales, de Petrocaribe, un proyecto que nació oficialmente el pasado 29 de junio durante la Primera Cumbre Energética del Caribe celebrada en Venezuela con la firma de 14 países, entre los que no se incluyen Trinidad y Tobago, el mayor productor de petróleo de la Comunidad del Caribe (Caricom) con unas reservas de 825 millones de barriles.

Pero hay otro proyecto que impulsa el mandatario latinoamericano que ha comenzado a fraguarse, el de la creación de un anillo energético que integre a los países de la región a través de una red de gasoductos desde el noroeste venezolano hasta Río de la Plata (Argentina). La idea la sugirió Chávez en la XXVIII Cumbre del Mercosur celebrada en junio y esta semana recibió un considerable empujón.

El anillo energético avanza. Los ministros de energía de los países que integran este bloque comercial (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) más Bolivia, Chile y Perú -como países asociados- se reunieron en Montevideo (Uruguay) para negociar las bases de un Acuerdo de Complementación Energética Regional, que incluye todos los tipos de energía, y la construcción del Gasoducto del Sur. Las conversaciones continuarán el 12 y 13 de septiembre en Paraguay, donde se discutirán los aspectos técnicos. Y entre el 6 y 7 de octubre volverá a celebrarse una reunión ministerial en Montevideo.

Este proyecto está apoyado sobre la base de Petrosur, creada en el mes de mayo durante la Cumbre de Brasilia y formada a partir de las petroleras estatales de Venezuela (Pdvsa), Brasil (Petrobras) y Argentina (Enarsa).

El Caribe, el Mercosur...., ¿y qué pasa con los países andinos? Chávez también se ocupa de ellos. El petróleo venezolano ha servido para cimentar Petroandina, nacida hace apenas un mes durante la XVI Cumbre de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), evento en el que Venezuela asumió la Presidencia pro tempore de este bloque comercial.

Como muestra de que tras la solidaridad entre los pueblos latinoamericanos que pregona Chávez hay más que palabras, el mandatario ha acudido raudo a la señal de SOS lanzada por su homólogo ecuatoriano, Eduardo Palacios, dando una muestra además de lo práctico que puede resultar formar parte de Petroandina.

Ecuador está atravesando un mal momento debido a una huelga petrolera, un sector clave en la economía del país, que ha impedido a la nación cumplir con sus compromisos con el exterior y que han ocasionado ya pérdidas por valor de 200 millones de dólares (162 millones de euros). Para evitar esta situación, Chávez se ha comprometido a prestar petróleo. Los detalles de la operación no se conocen porque las comisiones negociadoras de ambos países todavía los están discutiendo, según ha informado hoy viernes el canciller venezolano, Alí Rodríguez.

Un burlón anuncio. EEUU observa con atención e inquietud todos estos movimientos de integración impulsados por Chávez y que no sólo le afecta por las repercusiones que puedan tener en sus importaciones de petróleo sino que el mandatario venezolano, desafiando a Washington, ha realizado esta semana un curioso, y hasta burlón anuncio: está estudiando la posibilidad de vender petróleo a mitad de precio a los pobres estadounidenses y de incluirlos en el denominado 'Plan Milagro', por el que se espera que seis millones de latinoamericanos puedan recibir atención oftamológica en un periodo de diez años.

La estratagema de Chávez seguro que ha irritado a la Casa Blanca. Pero, de momento, en Washington callan. Una cosa es el conflicto político que mantienen ambos países y otra muy distinta jugar con el petróleo.

De hecho, la actitud negativa de EEUU frente a Chávez no ha impedido a representantes estadounidenses visitar de forma discreta Venezuela con el propósito de invertir en el sector petrolero del país latinoamericano.

La información se ha conocido esta semana pero el viaje se realizó la anterior. El senador republicano por Pensilvania y presidente de la Comisión de Justicia del Senado de EEUU, Arlen Specter, llegó a Caracas y se reunió con el propio Chávez a puerta cerrada durante más de dos horas.

También mantuvo un encuentro con el canciller Alí Rodríguez, a quien aseguró que EEUU está dispuesto a invertir miles de millones de dólares en la industria petrolera de Venezuela para aumentar las reservas, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores del país latinoamericano.

Inversiones de EEUU. Specter considera que Venezuela tiene un gran potencial para desarrollar aún más sus recursos energéticos, y en esa expansión es en la que pretende participar EEUU. Según el senador estadounidense, esta contribución sería beneficiosa para ambos países: "Venezuela podría utilizar ese dinero para desarrollar aún más el país y para EEUU implicaría la obtención de este recurso que es tan importante para EEUU como para los otros países del mundo porque los mercados están exigiendo más y más petróleo".

Los intereses económicos de EEUU se imponen una vez más a la mala relación que mantiene Washington con el Gobierno de Chávez, al que en más de una ocasión le ha acusado de utilizar el petróleo para desestabilizar la región. Specter, preguntado por este asunto, aseguró que no sabía nada por lo que no hizo ninguna declaración al respecto.

Magnicidio contra Chávez. La tradicional parafernalia que mantienen los gobiernos de Caracas y Washington ha estado esta semana condimentada con un nuevo elemento que ha complicado las relaciones diplomáticas entre ambos países, no así las relaciones económicas, tal y como lo demuestra la visita de Specter: El reverendo Pat Robertson se despachó esta semana con unas declaraciones en las que defendía el magnicidio de Hugo Chávez como fórmula para librarse de él sin tener que invadir militarmente el país. El Gobierno estadounidense no ha querido implicarse en este asunto.

El secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, y un portavoz del Departamento de Estado coincidieron en señalar que el reverendo Robertson es un “ciudadano común” y que sus opiniones no tienen nada que ver con las de la Administración Bush, que nunca tomó en consideración la idea de matar a Chávez.

Sin embargo, estas explicaciones no han sido suficientes para calmar la indignación del país bolivariano. La Embajada venezolana en EEUU emitió un comunicado en el que recuerda que Paterson no es un ciudadano común, sino el líder de una asociación religiosa, Coalición Cristiana, que cuenta con dos millones de miembros y “un presupuesto anual multimillonario”. El reverendo fue candidato a las nominaciones para las elecciones presidenciales de 1992 y en 2000 apoyó a Bush en las primarias del Partido Republicano, según el documento de la Embajada que califica las palabras de Robertson como un acto terrorista.

El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, añadió que la respuesta de Washington será un indicador de la seriedad de su discurso antiterrorista.

Además, varios congresistas de EEUU condenaron las palabras de Robertson, quien dijo en su programa televisivo 'Club 700' que Washington debería matar a Chávez para librarse de él sin necesidad de invadir militarmente Venezuela. La congresista demócrata Barbara Lee, además, ha denunciado que la subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de EEUU, Karen Hughes, participó hace poco en el programa televisivo del reverendo Robertson.

Chávez se enteró de la polémica en el aeropuerto de La Habana, poco antes de partir de la isla. El mandatario aseguró que "lo que opinen de mí, ni me va ni me viene".

Un día después, Robertson intentó pedir perdón. Su disculpa es 'graciosa'. El predicador aseguró que se interpretaron mal sus palabras: "Dije que nuestras fuerzas especiales debían sacarle, y esto pueden ser varias cosas, incluido secuestrarle”, matizó.

Por supuesto, estas declaraciones provocaron un nuevo roce diplomático entre EEUU y Venezuela. Dos países en continua 'guerra verbal', pero condenados a entenderse. El petróleo manda.

   

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