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Viernes
26 de agosto de 2005

Los
mayores de 30 años se convierten en la mayor fuente de
ingresos de la industria discográfica
Melodías
para maduritos Por
Mary Jane Stacy
Las reediciones, las recopilaciones y la música de las décadas gloriosas
se han convertido en el principal activo de la gran industria discográfica
internacional que ha tirado de catálogo en el último trienio para
recortar gastos y ganar consumidores adultos. Los maduritos están imponiendo
sus gustos que se concentran más en los estilos clásicos, como el
rock de siempre, que en las propuestas más frescas procedentes del campo
de la música electrónica. En
2004, el 55% de las compras de compacts y productos audiovisuales relacionados
con los contenidos musicales fueron realizadas por la población de más
de treinta años, un segmento que sólo significaba el 48% en 1999
y ha ido creciendo en importancia desde entonces. Eso explica también que
los géneros más vendidos sean de nuevo el rock y el country que
han conseguido imponerse al pop, el rap y el dance. Aún
así, la batalla final por la cuota de mercado parece decidirse todavía
en la competencia entre los nuevos lanzamientos. Y, por ahora, Universal Music,
la multinacional discográfica filial de Vivendi, parece la mejor situada.
El éxito
de los últimos discos de U2, Shania Twain y Eminen ha catapultado su cuota
en el mercado mundial desde el 23,4% hasta al 25,5%. Unos puntos de ganancia que
son los mismos que ha perdido Sony BMG, su mayor rival que ha tenido que conformarse
con el 21,5%. Detrás, y a bastante distancias se sitúan Emi con
un 13,4% y Warner con un 11,3%. La
buena noticia para los amantes de la música es que ninguno de estos cuatro
monstruos puede presumir de, líderazgo mundial que ostentan los sellos
independientes con una cuota del 28,4%. Aunque
quizá el liderazgo de las independientes no dure mucho. Según una
información publicada por el diario ´New York Post', los ejecutivos
de Emi y los dueños de Wind-up Records, la mayor discográfica independiente
de EEUU, negocian desde hace más de un mes, una operación de compra
que se cerrará el próximo mes de octubre. El
acuerdo inicial contempla un pago de 100 millones de dólares en efectivo
y la concesión a los responsables de Wind-up de un porcentaje de acciones
de Emi por valor de 25 millones de dólares. La
compañía británica busca con esta adquisición reforzar
su cuota de mercado en el país norteamericano, donde lleva algunos años
cediendo terreno ante sus rivales, a pesar de que el último disco de Coldplay
ha cosechado un gran éxito en todo el mundo. La
situación es especialmente delicada ahora para Emi porque sus cabezas de
cartel en el mercado estadounidense, como Janet Jackson o Lenny Kravitz, han pinchado
con sus últimos lanzamientos. Con
la compra de Wind-up, Emi tendría en su catálogo dos caballos ganadores,
Evanescence y Creed, cuyos últimos discos han sido grandes éxitos
en EEUU, e impediría ademas que los primeros cayeran en manos de Warner
Music que lleva algún tiempo intentando contratarles. De
hecho, muchos analistas creen que Emi quiere comprar Wind-up también para
conseguir una posición más favorable de cara a una fusión
con Warner. Esa alianza se considera poco menos que que inevitable, porque la
concentración que se ha producido en el sector en los últimos tiempos,
alrededor de Universal y Sony-BMG, fuerza a las dos grandes que quedan libres
a unirse para equilibrar fuerzas ante la actual desproporción de los tamaños.
De hecho, ya ha habido conversaciones. |