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Viernes
26 de agosto de 2005
En
lo que va de año se han producido cinco operaciones de fusión
entre las entidades locales
Colombia
espera la reacción de los bancos extranjeros
Por
Gema Velasco
El
mapa bancario de Colombia está transformándose a marchas
forzadas. En lo que va de año se han producido cinco importantes
procesos de concentración protagonizados por entidades financieras
domésticas que han dado lugar al primer y segundo mayor banco
del país. Los bancos extranjeros no van a quedarse quietos
ante este agresivo avance de las firmas locales. Las privatizaciones
vuelven a ser su gran oportunidad.
Según
aseguran fuentes bancarias a Americaeconomica.com, entidades
como las españolas BBVA o Santander quieren expandirse en
Colombia. Y la oportunidad les va a llegar muy pronto. El Gobierno
de Álvaro Uribe está preparando la privatización
de los bancos que cayeron en manos del Estado tras la última
crisis y que todavía no se han vendido. Esta podría
ser la vía más fácil para ganar peso en Colombia
-la misma que utilizaron en la década de los noventa para
aterrizar en Latinoamérica-
puesto que, según afirman algunos observadores consultados,
de momento, los bancos pequeños y medianos no tienen ninguna
intención de venderse.
El primero que saldrá a la venta es Granahorrar, una firma
concentrada fundamentalmente en el sector hipotecario. Los bancos
extranjeros interesados son varios y, aunque oficialmente nadie
da nombres, en el sector se da por hecho que las entidades españolas
participarán en la puja. No será la única subasta,
en los próximos meses habrá más. En declaraciones
a este diario, la presidenta de la Asociación Bancaria de
Colombia (Asobancaria), Patricia Cárdenas, asegura que se
avecina una nueva etapa de privatizaciones de entidades financieras
que, paralelamente a los movimientos de fusión que se están
produciendo en el sector privado, transformarán el mapa bancario
del país.
Agazapadas
pero atentas. Entre esos cambios se espera el incremento
de la participación de la banca extranjera en el sector.
Fuentes bancarias afirman que estas entidades, aunque en estos momentos
permanecen agazapadas, "no están quietas y puede haber
sorpresas próximamente". Actualmente, los bancos foráneos
en Colombia representan sólo entre el 20% y el 25% de los
activos totales del sistema, un porcentaje muy inferior al que acaparan,
por ejemplo, en México (80%), Perú (60%), Venezuela
(45%) o Chile (40%). Y la idea, según ha reconocido la presidenta
de Asobancaria, es que su peso aumente.
Uno
de los acicates que tienen estas entidades para realizar una ofensiva
en el país se lo ha proporcionado la banca doméstica,
que ha iniciado un agresivo proceso de concentración que
está generando poderosos grupos financieros locales liderados
por los banqueros más influyentes y poderosos del país.
Uno
de ellos es Nicanor Restrepo, el hombre que creó el Grupo
Empresarial Antioqueño (GEA), el mayor conglomerado financiero
de Colombia. Sus bancos han sido protagonistas de la mayor fusión
realizada en los últimos años en el sector bancario
colombiano, una operación que recibió este mes de
agosto el visto bueno de las autoridades.
El
GEA, liderado por el mayor banco del país, Bancolombia, con
el 15% de los activos totales del sector y orientado a empresas
y pymes, fusionó esta entidad con Conavi, un banco
especializado en hipotecas, y Corfinsura, firma dedicada fundamentalmente
a financiar créditos de inversión a empresas. El resultado
ha sido un banco que acapara el 24% de los activos del sistema con
11.500 millones de dólares (9.403 millones de euros), el
23,7% de los beneficios, el 20% de los empleados y que cuenta con
la primera red de oficinas del país.
Adiós
a la especialización. Pero lo más importante
y la clave de todos los movimientos de concentración que
se han producido este año en Colombia es que se ha abandonado
la 'ultra' especialización y se tiende hacia la banca universal,
un proceso que ha sido alentado, según explican fuentes del
sector, por los cambios normativos que se han realizado en los últimos
años.
La
complementariedad de las líneas de negocio es también
el motor de la operación liderada por la familia Gilinski
el pasado mes de junio y que dio lugar a la creación de
GNBSudameris, producto de la fusión por absorción
del Banco Tequendama por parte de Sudameris Colombia, ambas propiedad
de Jaime Gilinski, quien regresó al mundo financiero el pasado
año tras la compra del Sudameris (de capital peruano). Las
dos entidades aglutinan activos por valor de 2,11 billones de pesos
(749 millones de euros) y, según los expertos, lo más
importante es que gracias a esta operación se ha conseguido
un mayor equilibrio entre el crédito al consumo y al sector
empresarial.
Otra
operación que se ha anunciado este año tiene como
protagonista al Banco de Occidente, el segundo mayor de Colombia
y controlado por el Grupo Aval, de la familia Sarmiento Angulo,
que ha decidido fusionar esta entidad con el Banco Aliadas, una
de las firmas que pasaron a ser controladas por el Estado en la
crisis de finales de la década de los noventa y que fue comprado
por el grupo económico de los Angulo el pasado año.
Las
otras dos operaciones que se han materializado en 2005 son menores.
La última fue la compra de BanSuperior (entidad que entre
sus activos cuenta con el derecho en exclusiva de operar con la
tarjeta Diners Internacional) por parte de Banco Davivienda. Esta
adquisición ha dado lugar a la cuarta mayor entidad del país
con activos de más de 3.000 millones de dólares (2.452
millones de euros). En este caso, la clave es que Davivienda era
hasta ahora un entidad volcada en el crédito hipotecario
y que tras esta operación tiende hacia la banca universal.
También
estaba centrado casi exclusivamente en créditos para la adquisición
de vivienda el Banco Colmena que se ha fusionado con Caja Social,
especializado en el segmento de créditos al consumo a sectores
de recursos medios y bajos. Ambas firmas son propiedad de la Fundación
Social. Como resultado se ha creado una entidad con activos por
valor de 4,3 billones de pesos (1.527 millones de euros).
Elementos
comunes. Estas cinco operaciones tienen, por tanto, dos
elementos comunes: se trata de fusiones dentro del mismo grupo (excepto
en el caso de Davivienda) para ganar tamaño, crear economías
de escala y, sobre todo, son operaciones que tienden a abandonar
la especialización característica del sector bancario
del país.
Una
característica esta última que comparten con los bancos
extranjeros. Por ejemplo, el Banco Ganadero, filial del BBVA, es
una firma cuyo punto fuerte es el crédito al consumo, aunque
algunos observadores destacan que en este momento está haciendo
un esfuerzo por entrar en el negocio hipotecario. Y el Santander
Colombia está también centrado en la financiación
al consumo y empresarial.
Los
expertos consideran que estos cambios y movimientos de la banca
local beneficiarán al sector y a los clientes, pero lo cierto
es que en estos momentos se desconocen los efectos de estas operaciones
sobre el sistema porque son demasiado recientes y no están
consolidadas. En cualquier caso, existe una gran expectación
y los bancos foráneos permanecen atentos, entre otras cosas,
porque son conscientes, al igual que las entidades locales, de que
muy pronto habrá otro factor a tener en cuenta que podría
precipitar la transformación del sector financiero: la firma
del tratado de libre comercio (TLC) con EEUU prevista para el próximo
mes de octubre.
El
TLC obligará a una mayor apertura del sistema, y de la economía
en general, que requerirá cambios normativos. En principio,
estas nuevas normas no entrarán en funcionamiento antes de
cinco años. Esa al menos es la intención del Gobierno
colombiano, pero EEUU está presionando para que el periodo
se acorte y se pongan en marcha dentro de tres años.
Los
bancos y el TLC. En estos momentos, el Gobierno de Uribe
negocia con Washington el TLC y paralelamente, según aseguran
algunos observadores, la Administración colombiana ha comenzado
a trabajar en una agenda interna que implicará en el futuro
reformas que tenderán a establecer en el país una
banca universal que demandará menores costes de capital.
Pero no sólo
los banqueros están atentos a lo que pueda pasar. Los inversores
también siguen muy de cerca los pasos de las entidades financieras
de este país latinoamericano. Parecen convencidos de que
los anuncios de fusión todavía no han acabado. Los
bancos que cotizan en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) se han
revalorizado de media en lo que va de año un 120%, convirtiendo
este mercado en uno de los más rentables del mundo, con un
avance acumulado entre julio de 2004 y julio de 2005 del 111,28%.
Estas
sorprendentes subidas han pillado por sorpresa en alguna ocasión
incluso a las propias autoridades bursátiles. El martes de
la pasada semana tuvo que ser suspendida la cotización de
seis
acciones debido a que sufrieron un repunte inesperado de los precios.
La decisión dejó boquiabiertos a los operadores, incluso
a los más antiguos, que hacía mucho tiempo que no
recordaban algo así. Entre
los títulos paralizados se encontraban los de las filiales
del BBVA y el Santander.
En el precio de
las acciones de los bancos colombianos también han influido
los resultados presentados en el primer semestre del año. El
beneficio de las entidades financieras del país se incrementó
en su conjunto un 30% frente al mismo periodo del año anterior
hasta los 1,97 billones de pesos (699 millones de euros). Las
firmas extranjeras ganaron 235.739 millones de pesos (83 millones
de euros), un 15,4% más que entre enero y junio de 2004, un
porcentaje que superan con creces las entidades españolas.
Grandes
beneficios. El BBVA ha obtenido en este país en
los primeros seis meses del año un beneficio de 24 millones
de euros, un 51,9% más que en el mismo periodo del año
anterior; y el Santander ha ganado 22 millones de euros, con un
crecimiento interanual del 54%.
Según
la patronal bancaria, estos resultados están apoyados fundamentalmente
en el incremento de los ingresos por la valoración de inversiones
a precio de mercado. Además, se ha producido una reducción
de los tipos de interés que ha estimulado el crédito,
una caída que se mantiene. La rentabilidad de los Títulos
de Tesorería (TES) a amortizar en septiembre de 2014 se redujo
en julio en 82 puntos básicos (0,82 puntos porcentuales)
hasta el 10,21%.
Está
claro que Colombia es rentable y no hay nubarrones cerca, por lo
que es previsible que poco a poco el negocio vaya mejorando más
aún. Pero la competencia es cada vez mayor: la banca doméstica
está organizando un poderoso frente y la estadounidense aterrizará
con fuerza tras la firma del TLC. Las entidades extranjeras que
operan en el país parece que tendrán pronto que mover
sus peones. Y el momento no puede ser más oportuno. El Gobierno,
a través de las privatizaciones, les abrirá las puertas
de par en par.
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