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Viernes 25 de agosto de 2005
DESDE EL MALECON CON... Chávez el “pinareño” Por
Aurelio Pedroso El presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, acaba de salir de Cuba esta semana más contento que un niño con juguete nuevo. Para nadie es un secreto que al mandatario le gusta La Habana y la compañía de Fidel Castro, algo que preocupa a muchos en Washington. Otros tantos disfrutan al sur del Río Bravo con Chávez, mientras que de otras latitudes le miran con asombro, extrañeza, simpatía y otras reacciones más. Si buscáramos hoy por hoy el listado de estadistas polémicos, le encontraríamos en los primeros lugares, incluso por encima de su anfitrión Fidel Castro. Ahora mismo está en proceso de puesta en marcha su peculiar socialismo que, dicho sea de paso y sin pasiones, comienza a dar beneficios populares en un continente donde, por lo general, los presidentes han venido a robar y plegarse a los intereses del imperio. No son todos los que se atreven a cantárselas al todopoderoso gringo. He ahí un mérito “chavista”. Tres noches en La Habana y poco antes de abordar el avión se confesó “pinareño” (natural de la más occidental provincia cubana, Pinar del Río). Y ello tuvo una explicación. Desde ese apartado y casi desconocido rincón de la isla hizo el tradicional programa “Aló, presidente”, muy cerca de 150 casas que el Ejército venezolano construyó a quienes las perdieron a fuerza de huracanes. Que una cosa son las promesas y otras las realidades. La gente allí le quiere por gesto tan humano y casi sin ingredientes políticos. Chávez por la isla, haciendo de las suyas, relajado, conversador, en ‘mincumbres' del ya caminante Petrocaribe, repartiendo petróleo a diestra y siniestra, lo mismo hacia Ecuador que hacia Jamaica, y en EEUU un ex candidato a las nominaciones presidenciales, el reverendo Pat Robertson, opinando que era mejor cortarle la cabeza que invadir Venezuela. “Lo que opinen, ni me va ni me viene”, dijo desde la losa del aeropuerto internacional de La Habana y añadió que Venezuela podría suministrar su petróleo muy barato a las minorías pobres de EEUU. La obsesión de eliminarle contra ese temor de que los siempre desposeídos puedan ahora algo tener. El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) versus Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Chávez también dijo que cada visita a la isla, desde la primera en 1994, era mejor. Visitar la isla y conversar con su amigo Fidel Castro le debe suponer una suerte de laboratorio práctico donde tomar nota de lo bueno de una revolución y de los desaciertos que nunca deberá trasladar hacia Caracas. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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