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La
prensa italiana comienza a especular con los nombres de
posibles sustitutos de Antonio Fazio como gobernador de
Bankitalia. Se habla de Mario Monti o de miembros internos
del instituto. Sin embargo, el puesto de Fazio está
blindado y la decisión de irse sólo
le compete a él.
Ni
el Estatuto del banco central ni ninguna ley italiana prevé
la posibilidad de que una autoridad externa releve al gobernador,
según explicó a Americaeconomica.com
Angelo Maranesi, responsable en Bankitalia del sindicato
bancario autónomo FABI, mayoritario en el banco central.
En teoría, el Consejo Superior del instituto podría
retirar la confianza al gobernador con dos tercios de los
votos de sus miembros, pero la composición de dicho
órgano, donde prevalecen los hombres de confianza
de Fazio, hace que esta posibilidad sea muy remota. Cabe
la posibilidad de una intervención directa del presidente
de la República, Carlo Azeglio Ciampi, para convencer
a Fazio para que dimita. Y hay rumores de que Ciampi ya
ha enviado una carta al gobernador quien, esta mañana,
recibió también la visita del asesor de Berlusconi,
Gianni Letta.
La
secretaria nacional de FABI, Cristina Attuati, manifestó
a este diario que el sindicato considera que la dimisión
de Fazio es un acto debido y que Berlusconi se ha
sumado con retraso a esta petición. Hemos
perdido credibilidad en el extranjero, lamenta Attuati
y añade que la crisis de Bankitalia, a través
de sus repercusiones sobre el sistema bancario, puede poner
en entredicho incluso la recuperación de la economía.
Peligro
de abordaje. FABI no ha sugerido nombres para la sustitución
de Fazio, aunque Attuati destaca la necesidad de sea una
persona dinámica, capaz y joven, ya que
Bankitalia necesita un cambio generacional que ya se ha
producido en el sector. FABI propone que uno de los cuatro
miembros del directorio del banco central, Angelo Finocchiario,
el más antiguo, se quede para liderar la fase de
transición. Maronesi explicó que en la actual
fase política italiana es peligroso dejar
un vacío de poder en Bankitalia, porque el poder
político podría querer aprovecharlo.
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