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El
Gobierno italiano aprobó hoy la reforma del banco
central (Bankitalia) en una larga reunión del Consejo
de Ministros que acabó poco antes de las 18:00 de
la tarde. La nota más destacada de dicha reforma
es la eliminación del mandato vitalicio del gobernador
de Bankitalia, puesto que ocupa en la actualidad Antonio
Fazio. Se ha fijado la durada del mandado en siete años
no prorrogables, según explicaron en una rueda de
prensa conjunta el premier y el ministro de Economía,
Silvio Berlusconi y Domenico Siniscalco, respectivamente.
El
proyecto de reforma, que ha sido aprobado por unanimidad,
según repitió varias veces Berlusconi a lo
largo durante su intervención, incluye otra modificación
importante que afecta la propiedad de la banca central,
en la que actualmente participan los bancos privados del
país. Siniscalco afirmó que para evitar "cualquier
tipo de remota sospecha de que haya conflicto de interés
entre quien vigila y quien es vigilado", la propiedad
de Bankitalia pasará, paulatinamente, a manos del
Estado y de otros entes públicos. Durante el periodo
de transición, además, se cancelarán
los derechos políticos de los bancos accionistas.
Siniscalco
insistió en la necesidad de que las reglas que rigen
Bankitalia, "una de las mejores y quizás la
mejor institución del país", en palabras
del ministro, sean transparentes. Por eso, se modificarán
los estatutos de la organización para que quede constancia
escrita de todos los procesos de toma de decisiones. Además,
se reforzará el papel del directorio de la banca
central que tendrá que expresar una opinión
antes de que el gobernador tome la decisión final.
El
ministro insistió que el escándalo que ha
azotado a Bankitalia a raíz de las interceptaciones
telefónicas publicadas por la prensa italiana, y
que han puesto en entredicho la imparcialidad de Fazio en
las OPA bancarias de los últimos meses, es la consecuencia
de un "problema de reglas y no de comportamientos".
Una afirmación que intenta exculpar al actual gobernador
y que era esperada, ya que la Liga Norte había advertido
de que no aceptaría ninguna reforma que fuese presentada
como un castigo para Fazio.
Sobre
este punto, Berlusconi dijo en rueda de prensa que "San
Silvio da Arcore (nombre de su residencia privada) ha vuelto
a hacer el milagro", porque ha logrado que todos los
partidos de la coalición gubernamental se pusieran
de acuerdo sobre la reforma.
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