|
El
presidente de EEUU, George W. Bush, ha establecido en su
agenda el asunto del huracán Katrina como prioritario,
después de que la actuación de su Administración
para con los afectados por el fenómeno ha sido fuertemente
criticada, especialmente por los afectados al considerarla
lenta e inadecuada.
Bush
quiere silenciar las críticas con continuas visitas
a las zonas siniestradas incluso, como sucediera ayer, con
viaje relámpago a Washington incluido. Sin embargo,
los gestos de Bush no convencen. Durante su estancia ayer
en Baton Rouge, una de las zonas del Estado de Louisiana
más afectadas, centenares de personas expresaron
en voz alta sus protestas en la cercanía del matrimonio
Bush, que se encontró con la gobernadora del Estado,
la demócrata Kathleen Blanco. Esta tuvo que cancelar
un viaje de última hora a Houston para ver a los
evacuados al trascender que Bush visitaría la zona.
Bush
y Blanco se saludaron de un modo frío y posteriormente
estuvieron alejados durante un acto en Baton Rouge.
|