El
Gobierno argentino ha dado marcha atrás. Durante
los últimos 15 días había dado
muestras de firmeza frente a los movimientos de desempleados
('piqueteros'). El Ejecutivo de Kirchner prohibió
las movilizaciones y trasladó a las Fuerzas Armadas
a las calles para evitar los clásicos cortes de carreteras
y calles. Pero algo ha cambiado. El Ejecutivo ha anunciado
que no pondrá pegas a las marcha planeada para el
viernes en la Plaza de Mayo.
Los
'piqueteros' que en estos últimos días intentaron
sin éxito que les recibiera Kirchner amenazaron con
realizar, con o sin permiso, la marcha hacia la mencionada
plaza. E incluso advirtieron que "perforarían"
la barrera policial si era necesario. No lo será.
El
ministro de Interior, Aníbal Fernández, ha
anunciado que "volvemos a apostar por la concordancia"
y el Estado no impedirá la manifestación a
pesar, como ha reconocido Fernández, de que las asociaciones
convocantes no informaron a las autoridades con la suficiente
antelación de la realización de esta marcha,
tal y como exige la ley.
No
obstante, la policía sí estará en la
calle para evitar los tradicionales cortes en las calles
cercanas a la Plaza de Mayo.
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