Por
primera vez desde hace cinco años, el riesgo país
de Argentina se ha situado por debajo de los 400 puntos
básicos, (400 puntos porcentaules) una sorprendente caída que muestra
que los inversores han recuperado la confianza en la evolución
económica del país austral tras haber superado
con éxito el proceso de reestructuración de
la deuda en suspensión de pagos.
Ayer
el riesgo país argentino (mide la capacidad financiera
de una nación para pagar su deuda externa en función
de la prima que exigen los inversores sobre la rentabilidad
que ofrece su deuda en relación a los bonos del Tesoro
de EEUU) se situó en los 393 puntos básicos
(pb), una cifra que no se veía hace muchos años
y que muestra que el fantasma del default comienza
poco a poco a desaparecer en el ánimo de los inversores.
Además,
al menos en el día de ayer, Argentina pudo exhibir
por primera vez en mucho tiempo un riesgo país inferior
al de Brasil, situado en el 406 pb. Sin embargo, esta ventaja
desaparecía hoy. Al cierre de esta edición,
el riesgo país de Argentina se situaba en los 414
pb y el de la nación que dirige Lula en los 404 pb.
Los
motivos de la reducción. En cualquier caso,
el dato es muy esperanzador. Antes de la crisis de 2001
esta tasa se encontraba en torno a los 500 pb y tras la
suspensión de pagos llegó a estar en los 6.000
pb, un riesgo país muy elevado que comenzó
a bajar hace sólo unos meses cuando se completó
el proceso de reestructuración de la deuda en default.
Además
de la renovada confianza en Argentina, hay otro motivo que
explica la caída: la mayor demanda de activos emergentes
debido, entre otras cosas, a la posibilidad de que EEUU
revise su estrategia de subida escalonada de los tipos de
interés, un anuncio que redujo aún más
la rentabilidad de los bonos del Tesoro de EEUU e hizo más
atractiva la deuda de los mercados emergentes. |