La
Administración brasileña ha decidido recomprar
todos los bonos brady (C-Bonds) que están
en el mercado, unos títulos que fueron emitidos en
1994 para renegociar su deuda externa tras la suspensión
de pagos en la que entraron Brasil y otros países
latinoamericanos en la década de los ochenta.
La
operación se concretará el próximo
17 de octubre y afectará a un volumen de deuda de
1.100 millones de dólares (877 millones de euros).
Con esta decisión el Gobierno consigue mejorar el
perfil de su endeudamiento externo puesto que comprará
títulos a corto plazo y que ofrece rendimientos elevados
y los sustituirá por papel más barato.
Y
quizá lo más importante: desaparecerán
del mercado unos bonos que ligan de alguna manera a Brasil
con la imagen de un país en bancarrota, lo que se
supone que tendrá un efecto psicológico positivo
entre los inversores.
Estos
títulos fueron durante mucho tiempo la referencia
de la deuda de Brasil y se emitieron con una opción
de recompra que se puede ejercer dos veces al año
por el 100% de su valor nominal. Esta opción ya la
utilizó el Tesoro brasileño el pasado mes
de julio cuando realizó un canje de C-Bonds por valor
de 4.500 millones de dólares (3.590 millones de euros).
Nueva
emisión. Por
otro lado, el Tesoro ha anunciado hoy la colocación
de bonos a amortizar en 2025 por valor de 750 millones de
dólares (598 millones de euros), un dinero que será
utilizado para cumplir sus obligaciones financieras en 2006.
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