El
Gobierno brasileño podría dar una desagradable
sorpresa a Argentina, su principal socio en el Mercosur.
La Administración de Lula estudia realizar un giro
radical de su posición en el seno de la Organización
Mundial del Comercio (OMC) y apoyar las exigencias de Bush
respecto a la apertura del sector de bienes industriales.
La información ha sentado mal no sólo en el
país austral sino también entre los empresarios
brasileños.
Dentro
de tres meses se celebrará en Hong Kong una importante
reunión de la OMC para la liberalización del
comercio mundial. Hasta ahora la posición de Brasil
y Argentina era la misma: defendían, junto a India,
la aplicación de la denominada 'fórmula ABI'
para el cálculo de aranceles. Esta propuesta, muy
criticada por EEUU y la Unión Europea (UE), otorga
flexibilización a los países a la hora de
elegir el porcentaje de la reducción de las tasas
que gravan las importaciones.
Pero
ahora parece que de la fórmula va a desaparecer la
'B'. Eso al menos asegura la prensa brasileña. El
diario Valor Económico asegura en una información
que el Ministerio de Economía ha elaborado un documento
que contiene una propuesta para abrir sus mercados industriales
que poco tiene que ver con la consensuada con su socio del
Mercosur y mucho con la postura de Washington.
En
el documento se propone una desgravación de entre
el 35% y el 10,5% para el máximo arancel aplicado
a los bienes industriales, lo que implica una apertura drástica
de este mercado, según esta información recogida
rápidamente por la prensa argentina. Esta oferta
estaría en consonancia con la denominada 'fórmula
suiza' que propugnan los países ricos con EEUU a
la cabeza.
El
informe preparado por el equipo de Palocci explica que con
esta decisión se busca "flexibilizar el aislamiento
de la actual posición brasileña en las negociaciones
de productos no agrícolas".
|