Lunes 5 de septiembre de 2005

 

DESDE EL MALECON CON...

La callada por respuesta

Por Aurelio Pedroso
(La Habana)

Con toda seguridad, el primer sorprendido fue Washington y los segundos, los propios cubanos que el viernes por la tarde escucharon a un Fidel Castro que ya lo tenía todo absolutamente bien cronometrado. Tanto, que los primeros 100 médicos en aterrizar en la madrugada del sábado ya debían estar reunidos muy próximos al aeropuerto habanero para volar hacia Houston (Texas) y de ahí trasladarse, como fuese, hacia los barrios de Nueva Orleans con sendas mochilas de 24 kg. de medicamentos y otros útiles para asistir a los damnificados del mayor desastre natural en la historia de EEUU.

El estupor en la isla no fue el gesto, que dicho sea de paso se esperaba, sino la cantidad de especialistas en Medicina General Integral (MGI) disponibles para dar ese salto, máxime cuando ahora mismo no andamos muy sobrados de galenos para ocupar las vacantes que han dejado los que se encuentran en Venezuela y otras regiones del mundo.

Mil cien médicos en sólo unas horas hasta la mañana del domingo. Un récord impresionante. Una oferta ante la que hasta el momento se ha guardado absoluto silencio y que muy probablemente no tenga respuesta por provenir de tan peculiar destino. El orgullo y la prepotencia gringa jamás aceptarían no 1.100 médicos, sino ni uno solo.
Otra cosa diría Ray Nagin, el alcalde negro de Nueva Orleans, quien ante tanta apatía, incluso presidencial, no pudo menos que lanzar un SOS pidiendo que la caballería moviera el culo. Mal momento para míster Bush. Ingrato recuerdo de sus prolongadas vacaciones. Fidel Castro, por su parte, movió la ficha en ese eterno match antigringo. Mate en dos.

Y, política aparte, ahí están disponibles los MGI, que hasta algo de inglés dominan.

 

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