Costa
Rica no cederá ante el castigo de EEUU, que le ha
cancelado dos programas de ayuda para discapacitados y de
apoyo comercial, por negarse a firmar un acuerdo en el que
se compromete a no denunciar ante la Corte Penal Internacional,
con sede en Roma, delitos contra la humanidad en los que
estuviesen involucrados soldados estadounidenses.
El
canciller de Costa Rica, Roberto Tovar, ha indicado que
el pacto es ofensivo y ha reiterado que no romperá
las relaciones con la CPI en el que además trabaja
una jueza costarricense. Además ha preguntado a la
Administración de Bush el motivo por el que algunos
países como Argentina, Australia y Nueva Zelanda
no son tratados de la misma manera.
El
Gobierno de EEUU aprobó una ley en agosto de 2002,
en la que prohíbe la asistencia militar a países
que sean miembros de la CPI salvo en los casos de Argentina,
Australia y Nueva Zelanda.
Posteriormente, a finales de 2004, el Ejecutivo estadounidense
dio luz verde a una enmienda a la ley en la que prohibió
el acceso a los Fondos de Asistencia Económca a los
integrantes de la CPI, excepto si llegaban a un acuerdo
con EEUU.
El
pacto consiste en que cada país debe comprometerse
a no acudir a la CPI para denunciar o apoyar demandas por
crímenes de guerra, genocidio y otros deltios en
los que estuviesen implicados funcionarios estadounidenses.
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