El
presidente del Senado de México, Enrique Jackson
Ramírez, considera irresponsable la actitud del mandatario
mexicano al dar
la espalda a la reforma fiscal de Pemex, una ley que
cuenta con el apoyo de toda la Asamblea Legislativa y que
en su opinión reduce el agujero económico
por el que atraviesa actualmente la petrolera paraestatal.
Jackson
Ramírez insiste en que el proyecto de ley fue fruto
de trabajos realizado durante muchos meses por diputados
de ambas Cámaras, junto a funcionarios de Hacienda,
de Energía y de Pemex, por lo que no comprende cómo
el Ejecutivo ha adoptado la decisión de devolver
el reglamento al Congreso sin un argumento sólido.
Sin
embargo, el Gobierno de México indicó que
si se aplicara este régimen a partir de 2006, se
pondrian en peligro las finanzas públicas a largo
plazo ya que
los recursos destinados al fisco disminuirían considerablemente,
lo que afectaría directamente al gasto público
federal y al de los estados.
Además,
el presidente del Senado advirtió que Pemex no puede
esperar más tiempo en la situación en la que
se encuentra, ya que la infraestructura petrolera sufre graves deficiencias
que no pueden ser solventadas debido a la carga fiscal que
equivale a buena parte de sus beneficios, el 60% de
sus ingresos.
El
nuevo régimen fiscal de la petrolera estatal mexicana
fue aprobado el pasado mes de junio por el Congreso de México
y establece que a partir del 1 de enero de 2006, la factura
tributaria de Pemex estará ligada sólo a la
cantidad de petróleo que produzca. |