Viernes 2 de septiembre de 2005


Ambos bloques comerciales organizan una cumbre ministerial para relanzar las negociaciones del TLC

Una nueva oportunidad para el Mercosur y Europa

Por G. Velasco

De momento no hay ningún avance práctico, pero lo es en sí mismo el hecho de que se hayan desbloqueado las negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Pero mientras en Bruselas se intenta dar un impulso político a este acuerdo, en el seno del Mercosur se hacen cada vez más evidentes las asimetrías comerciales, unos problemas que no han impedido al presidente Argentino, Néstor Kirchner, hacer un llamamiento a la unidad de Latinoamérica con este bloque comercial como eje.

El pasado jueves comenzó en Bruselas un encuentro clave de dos días entre el Mercosur y la UE. Esta vez, y tras la multitud de reuniones técnicas que condujeron al bloqueo de las conversaciones de septiembre de 2004, se ha celebrado una cumbre ministerial para dar un impulso político al pacto, aunque los países latinoamericanos no son demasiado optimistas sobre los resultados de esta importante cita. Al cierre de esta edición, todavía no había trascendido nada sobre las conclusiones de la reunión.

En el encuentro participan por el lado latinoamericano: el ministro de Economía de Argentina, Roberto Lavagna, y los cancilleres de Brasil (Celso Amorim), Uruguay (Reinaldo Gargano) y Paraguay (Leila Rachid). En frente tienen al comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson, al de Agricultura, Marian Fisher, y al de Relaciones Exteriores, Benita Ferraro.

El acuerdo es difícil. El encuentro supone la reanudación de las negociaciones entre ambos bloques comerciales para la firma de un TLC al más elevado rango tras casi un año de paralización. Aunque será difícil que este esfuerzo se traduzca en resultados concretos.

Antes de partir hacia Bruselas, Lavagna manifestó a la prensa que sus expectativas son de "moderado optimismo" y reconoció que existen dificultades por parte de la UE para presentar una oferta de mayor apertura. El ministro argentino fue tajante: "si no se puede discutir una mayor apertura comercial, el acuerdo es inviable".

Ya en Bruselas, el ministro argentino realizó unas declaraciones que tampoco dejaban lugar a dudas sobre lo complicado de las negociaciones. Lavagna afirmó que las conversaciones no están equilibradas y que no es solución agregar o quitar productos al listado de libre comercio. El funcionario argentino pide el establecimiento de un trato diferenciado para los distintos países.

El canciller brasileño también habló antes de iniciar su viaje rumbo a la capital belga. Amorim aseguró que "sin impulso político, las negociaciones no avanzan", en referencia a las reuniones técnicas que se llevaron a cabo y que no sirvieron para nada. De hecho, derivaron en la suspensión de las conversaciones.

Amorim coincidió con Lavagna en la necesidad de una mejor oferta para el acceso de los productos agropecuarios procedentes del Mercosur: "la presentada el año pasado es inaceptable", según el titular de Exteriores brasileño. El ministro de Lula aseguró también que en la reunión será necesario definir objetivos estratégicos y dar una solución a cuestiones como el plazo para la conclusión de las negociaciones y el porcentaje de comercio entre los dos bloques que se verá afectado por el acuerdo.

Las posturas de siempre. De momento, lo único que se sabe del encuentro es que las posturas son las mismas de siempre, los ministros latinoamericanos insistirán en la necesidad de que Europa amplíe las cuotas para sus productos agrarios con el fin de que el incremento de sus exportaciones hacia el Viejo Continente pueda permitir a los países del Mercosur compensar los subsidios que aplican las naciones comunitarias al sector del campo. Y la UE también exigirá lo mismo que en las ocasiones anteriores: una mayor apertura de Latinoamérica en el sector servicios.

A pesar de los obstáculos, la UE mantiene su objetivo de concluir las negociaciones en mayo de 2006 durante la reunión de los mandatarios de ambos bloques. Habrá que esperar para saber si, una vez más, la fecha se retrasa.

Mientras el Mercosur y la UE negocian, en el seno del bloque comercial latinoamericano se agudizan los problemas generados por las asimetrías comerciales. El último capítulo de esta particular polémica lo ha protagonizado, como en ocasiones anteriores, Argentina.

Esta semana, el Gobierno de Kirchner ha emitido dos resoluciones por las que, a partir de ahora, se aplicarán licencias no automáticas (restricciones) a la entrada de zapatos y juguetes. La decisión pretende frenar la 'invasión' de productos procedente de Brasil y China.

Lavagna explicó que en el caso de los calzados se ha adoptado esta medida debido a la apreciación del tipo de cambio que ha experimentado el real brasileño, lo que ha generado al país que dirige Lula problemas para colocar sus productos en EEUU y Europa, por lo que 'invade' a su vecino argentino.

Restricciones en el Mercosur. Respecto al sector juguetero, la resolución tiene como objetivo prioritario frenar el avance de las importaciones chinas. Las medidas nacen con carácter preventivo y tienen como objetivo reducir el flujo de compras al exterior este año, aunque las resoluciones tienen una vigencia indefinida.

En el primer caso, el Gobierno argentino y el brasileño firmaron un acuerdo para limitar el cupo de zapatos que pueden entrar en el país austral. En 2004, ese cupo era de 13,5 millones de pares, pero ingresaron 15,8 millones, una cifra que hubiera tendido a aumentar este año si la Administración de Kirchner no hubiera tomado las medidas restrictivas anunciadas esta semana y solicitadas en reiteradas ocasiones por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Pero el conflicto entre Argentina y Brasil por las asimetrías comerciales viene de lejos y afecta a más sectores.

Según un estudio realizado por la CAME con datos de 2004, el déficit comercial diario promedio de Argentina con Brasil fue el año pasado de más de siete millones de dólares (5.727 millones de euros). De media, Argentina importó al día productos brasileños por valor de 30 millones de dólares (24,5 millones de euros) mientras que las exportaciones a este país vecino fueron de 22,2 millones (18,16 millones de euros).

Descoordinación de políticas. En el mencionado informe se asegura que "la función del Mercosur como bloque de asistencia recíproca para fomentar el desarrollo ha sido completamente ignorada y, en cambio, la descoordinación en las políticas de ambos países ha llevado a una especialización sectorial completamente desfavorable para Argentina que no estaba prevista en el acuerdo inicial y que podría hacer desaparecer importantes sectores productivos".

Respecto a China, las restricciones están motivadas por la avalancha de productos procedentes de este país asiático, sobre todo en el sector del juguete. Las importaciones argentinas desde esta nación aumentaron entre 2003 y 2004 un 84,6% hasta los 48 millones de dólares (39,2 millones de euros) y para este año se espera que las compras argentinas a China alcancen los 74 millones de dólares (60,5 millones de euros).

A los empresarios del país austral les preocupa principalmente las consecuencias de este incremento de las importaciones en el sector de bienes de consumo, productos que en su mayoría produce Argentina. Pero no pueden competir debido a que hay unas claras desventajas frente a China, cuya economía, a su juicio, está altamente subsidiada y paga salarios ínfimos; una situación que contrasta con la economía de mercado de Argentina en la que el gasto salarial es un componente de mucho peso en la ecuación de los costes empresariales, según explican desde el sector.

Los problemas en el seno del Mercosur no han impedido a Kirchner hacer un curioso llamamiento al más puro estilo de Chávez. El mandatario latinoamericano quiere una Latinoamérica unida en torno a este bloque comercial: "Tenemos que juntarnos los países de Latinoamérica en la construcción de un proyecto que nos una con Lula, Chávez, Lagos y con todos aquellos que están pensando definitivamente en construir una América que tenga voz y que tenga fuerza". El presidente argentino está en campaña.

   

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